Los nuevos ciclocarriles ya funcionan en Valladolid, pero con polémica

Un hombre circula con su bici por el ciclocarril de Poniente. J.A.G.

Se trata de tres itinerarios en el casco urbano de la ciudad, donde la velocidad ha quedado limitada a 30 km/h en estas vías especiales para los vehículos de dos ruedas.

La polémica está servida en Valladolid con los nuevos ciclocarriles en el casco urbano, que recorrerán tres importantes zonas. Con un presupuesto cifrado en 60.493 euros, las obras comenzaron a finales de abril y, desde ese momento, los lugares han pasado a tener el límite en 30 km/h.

 

El punto que más polémica está dejando en estos primeros días es el que va desde la plaza del Poniente hasta Fuente Dorada y después se divide hacia la plaza de la Libertad o hacia la Facultad de Medicina. En alguno de estos tramos solo hay un carril, por lo que los conductores de vehículos tendrán que adaptarse a la ciclovía.

 

En el caso de las zonas con dos carriles, el de la izquierda queda liberado para los vehículos con un límite de 50 km/h, aunque también pueden circular por el de la derecha a 30 km/h como máximo.

 

La plaza Santa Cruz está rodeada, ya que tanto hacia la Facultad de Medicina como hasta las calle Angustias se encuentra esta vía especial. Curiosamente, en la zona del Colegio San José se da un caso en el que confluye el ciclocarril y a la izquierda, por la acera, se encuentra un carril bici.

 

El tercero se encuentra en la calle San Quirce, donde recientemente los operarios han estado trabajando en la zona a plena luz del día. Esto no ha sido lo habitual, porque, para no entorpecer el tráfico, la mayoría de las obras se han desarrollado por la noche, cuando menos vehículos circulan por las calles de Valladolid.

 

Tal y como comentó este martes el Jefe de Centro de Movilidad del Ayuntamiento de Valladolid, Roberto Riol, en COPE, los trabajos “llevan fraguándose bastante tiempo”. “Se han desarrollado en el momento en el que las lluvias y las temperaturas lo facilitaron”, apuntó.

 

El propio Riol reconoció que “ha empezado la polémica. “El usuario de la bicicleta está contento, pero el del vehículo privado se siente invadido”, explicó. De hecho, este periódico comprobó de primera mano cómo un conductor se impacientó a su paso por la plaza del Poniente y acabó adelantando al ciclista por la izquierda para tocar el claxon mostrando su disconformidad.

 

El Jefe de Centro de Movilidad señaló que “el proyecto no está concluido”. “Faltan elementos de regulación y control; señales indicativas y más específicas de velocidad”, comentó. Pese a ello, afirmó que todo ello otorga “un plus de seguridad” al ciclista porque tiene “delimitado el espacio y puede ir por el centro del carril”.

 

Por otro lado, Riol explicó otra de las medidas que han aparecido últimamente en esas vías céntricas en Valladolid. Se trata de los emparrillados amarillos, ubicados junto a los pasos de peatones regulados con semáforo, con los que se da prioridad a los vehículos de dos ruedas para colocarse en primera línea y que así “no tengan que estar detrás aspirando los gases”.

 

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