Los guardianes de la normalidad
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Los guardianes de la normalidad

Dos entusiastas de la normalidad se dieron cita en la Sala Sinfónica Jesús López Cobos del Centro Cultural Miguel Delibes (CCMD). Pablo González y Javier Perianes están plenamente convencidos de que todo lo que vale la pena es el resultado de una empresa en común. De lo ensayado y hecho conjuntamente con todos los intérpretes de la OSCyL.

Abono temporada 19. Sala Sinfónica Jesús López Cobos. Centro Cultural Miguel Delibes. CCMD. Orquesta Sinfónica de Castilla y León. OSCyL. Director: Pablo González. Piano: Javier Perianes. Programa: Johannes Brahms: Sinfonía nº 3 y Concierto para piano y orquesta nº 2.

 

Sostenía Ortega y Gasset que “la claridad es la cortesía del filósofo” y abominaba de aquellos que ostentaban ante el público los músculos de su técnica. Pablo González y Javier Perianes son dos grandes tímidos pero esta tarde se han confabulado para ofrecer al personal un gran concierto. El público se alegró cuando aparecieron los dos juntos en el escenario. Se nota que han llegado a la madurez. Por eso Brahms se oía profundo y espiritual al mismo tiempo y sirvió de excusa al oyente para alejarse del mundo cotidiano durante casi dos horas. Son conscientes PG y JP que la música es más grande que los músicos. Da gusto ver cómo se comportan con esa naturalidad que desconoce el protocolo. El director de orquesta es la ventana a través de la cual el cerebro se asoma a un mundo desconocido hasta ese momento. Una vez que comienza a sonar la música, los sonidos despiertan los estímulos que siempre conllevan una serie de beneficios.

 

Cuando se escucha el tercer movimiento -Poco Allegretto- de la Sinfonía nº de 3 de Brahms es fácil olvidarse de todo porque desaparece el tiempo y no sabes dónde estás. Escucharlo es entrar en un territorio íntimo donde los sonidos te permiten cerrar los ojos y te olvidas de la realidad. A partir de esos momentos se crea una atmósfera distinta, una ilusión de inmortalidad pasajera.

 

No me gusta la realidad como tal, para mí comienza a significa a decir, a adquirir sentido y peso solo transfigurada cuando suena la música en esta recién bautizada Sala Sinfónica Jesús López Cobos.

 

El concierto para piano y orquesta nº de 2 de Brahms que nos ofreció Perianes llego a la meta con 1 minuto y 66 segundo de adelanto según el horario previsto. Pero el sonido que se escuchó llevaba emoción a raudales y el personal tenía prisa (Javier Perines, también) de que llegara el sábado. Seguro que las prisas por ver al Pucela en Primera tuvieron la culpa.

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