Los estancos de Valladolid critican “desinformación” ante las nuevas normas para los fumadores

Un céntrico estanco, en la Plaza Mayor. DÁMARIS FERNÁNDEZ

Varios estancos del centro notan una caída importante de ventas, mientras otros aseguran no haber notado demasiada diferencia

Desde que se aprobó en todo el país la nueva ley que prohíbe fumar a menos de dos metros de distancia las calles se muestran más libres de humos. Al cabo del día es posible cruzarse con dos o tres personas fumando en una esquina, un tanto escondidos guardando la distancia de seguridad, pero nada en comparación con lo que se veía hace tan solo unas semanas. La pregunta es: ¿los estancos lo han notado en sus ventas?

 

Muchas personas de a pie, fumadores de toda la vida, comprenden la situación y prefieren ejercer el hábito en su casa, incluso hay quienes ni bajan el tabaco a la calle para no tener tentaciones. Sin embargo, sí pueden fumar siempre y cuando sea a dos metros de distancia con otras personas.

 

La desinformación por parte de la Junta de Castilla y León es lo que está haciendo caer las ventas según Pedro Luis, trabajador de un estanco en la calle Duque de la Victoria. “Hay mucha gente con falta de información pensando incluso que está prohibido, pero no es así”. Para él, esto también perjudica a la hostelería.

 

Luis deja claro que “han caído bastante” en ventas por las medidas del organismo regional, aunque también pensaban que “iba a ser menos”. "Lo vemos un poco crudo”, asegura. Este mismo pensamiento lo comparte Águeda, gerente del estanco de la Plaza Mayor. “La caída la llevamos notando desde 2008 cuando empezó la ley antitabaco”, pero en su mayoría lo han notado “con el confinamiento”.

 

La Plaza Mayor no es una residencial, sino una zona en la que hay oficinas y la gente acude a trabajar. Sin embargo, durante el confinamiento “aquí no hay población que viva” por lo que las ventas han caído. Y lo siguen notando ahora con la nueva normalidad puesto que “hay mucha gente que sigue trabajando desde casa” y, por tanto, no acuden a su trabajo, no pasan por el centro y no entran a comprar tabaco a estos estancos que se sienten un poco abandonados.

 

Águeda asegura a TRIBUNA que las ventas desde el verano de 2019 en comparación con este han caído un 60% según datos y estadísticas que ella tenía. Para ella, otro problema principal por lo que ha notado la caída es por “la peatonalización del centro”.

 

Sin embargo, desde otro estanco cercano, en la calle Lencería, no opinan lo mismo. Para el propietario las ventas siguen igual y “no hemos notado ninguna caída”. Aunque Águeda concretaba que el descenso del 60% se  daba en todos los estancos del centro de la ciudad. Sea como sea, parece que ningún sector se libra de los cambios post COVID-19.

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