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Los dibujantes vallisoletanos Raúl Allén y Patricia Martín trasladan el misticismo de ‘Dune’ a la novela gráfica

Imagen del cómic 'Dune'.

Con guion del hijo del autor de la novela original y portada de Bill Sienkiewicz, el primer tomo de la adaptación llegará a las librerías estadounidenses el día 24 y a las españolas el 27

Fue el empeño de Charlotte Greenbaum, editora en Abrams Books, el que ha hecho posible que ‘Dune’, la novela de ciencia ficción más vendida de la historia, escrita por Frank Herbert en 1965, tenga por fin su primera adaptación al formato de la novela gráfica. Una leyenda como Bill Sienkiewicz ya había llevado al cómic para Marvel la película homónima de David Lynch en 1984, pero nunca hasta ahora el libro original había sido trasladado al noveno arte.

 

Las dificultades eran muchas, pero el mágico misticismo y la colosal epopeya ecologista que se esconde en las páginas de ‘Dune’ verá por fin la luz en forma de novela gráfica el próximo 24 de noviembre en las librerías norteamericanas, y apenas tres días después saldrá al mercado su edición en español de la mano de Norma Editorial. 

 

Sus autores son los dibujantes vallisoletanos Raúl Allén y Patricia Martín, que tras más de un año de incansable trabajo superando todo tipo de dificultades, en escasos días alumbrarán el primero de los tres tomos de esta nueva adaptación, que encontrará continuidad en años sucesivos. El ambicioso proyecto cuenta con guion a cargo de Brian Herbert (el hijo del autor de la novela original) y Kevin J. Anderson, que llevan décadas preservando el legado de ‘Dune’ y ampliando su universo. Además, las portadas son obra del mismo Bill Sienkiewicz y la expectación mundial es máxima, después de que Warner Bros. decidiera retrasar a octubre de 2021 el estreno de la nueva adaptación al cine de ‘Dune’, dirigida por Denis Villeneuve.

 

Según explican en declaraciones a Ical, Allén y Martín recibieron en el verano de 2019 una invitación de Charlotte Greenbaum para hacer una prueba para sumarse al proyecto. Ya habían trabajado con ella en ‘Secret Weapons’, una miniserie de cómics con guion de Eric Heisserer (nominado al Oscar por su trabajo en ‘La llegada’, también de Villeneuve), y aceptaron encantados sin pensar realmente que la propuesta pudiera salir adelante. “Cuando nos dieron el OK nos quedamos pensando en lo que habíamos hecho...”, reconoce con una sonrisa Patricia. 

 

Tras lo que Raúl define como “la negociación más dura de la historia”, se subieron a un barco que desde entonces les está llevando de viaje por una aventura tan apasionante como extenuante, un trayecto que ocupará al menos cuatro años de sus vidas, que ahora por fin tiene su primera feliz parada en puerto con la entrega del primer tomo. “Ha sido el proyecto más duro en el que hemos trabajado nunca por muchos motivos”, señala Raúl, que apunta entre ellos el escaso tiempo de que disponían para sellar la primera entrega (de 176 páginas nada menos), así como la crisis sanitaria global en la que vive el mundo desde marzo. “Los dos caímos enfermos y tuvimos que perder un mes de trabajo, eso rompió muchísimo el ritmo y nos partió, y hemos tenido que colaborar con mucha gente y coordinar muchas cosas para poder llegar a las fechas que teníamos marcadas para la entrega, que estaba marcada unas semanas antes del estreno de la nueva adaptación al cine, aunque luego la película se ha retrasado”, explica.

 

Imaginario colectivo

Entre los desafíos que conllevaba la adaptación, los dos coinciden en subrayar que los millones de lectores de ‘Dune’ en todo el mundo han ido configurando un imaginario colectivo en torno a la saga, un universo que ellos ahora expandirán con su propia visión de la novela. “Una de las premisas era que no se podía parecer nada a la película de Lynch, ni a lo poco que se sabía entonces de la película de Villeneuve. Solo podíamos seguir la novela pero en sí misma no incluye grandes descripciones de los espacios ni de los aparatos que utilizan”, señala Patricia. “Hemos tenido que crear los personajes y diseñar toda una nueva estética de ese mundo ‘desde cero’, aunque hayamos bebido un poco de la imaginería creada en torno a ‘Dune’ de forma colectiva”, señala Raúl.

 

Sus nombres se suman a partir de ahora al de otros creadores que imaginaron el arenoso Arrakis concebido por Herbert, desde los citados Lynch y Villeneuve hasta Jodorowsky, cuyo proyecto frustrado de llevar al cine la novela de Herbert en los años 70 contaba con la colaboración de artistas como Moebius o H.R. Giger. “Son todos figuras consagradas, enormes. Al buscar referencias ves que hay gente tan increíble que ha aportado tantas cosas a este universo… Nosotros hemos hecho nuestra aportación, y seguimos en ello, porque ya estamos trabajando en los siguientes libros con la misma ilusión y con ganas de hacerlo crecer todavía más, aunque nos sentimos pequeñitos al lado de todos ellos”, confiesa Raúl.

 

Vigencia y actualidad

En ‘Dune’, seguimos los pasos de Paul, el hijo del Duque del clan de los Atreides, que según la profecía está llamado a convertirse en el nuevo mesías que llevará agua a Arrakis, un planeta desértico poblado por los fremen y gobernado durante generaciones con mano de hierro por el clan de los Harkonnen. Arrakis es la única fuente en el Universo Conocido de la especia melange, una ansiada droga, símbolo de riqueza y de difícil explotación (la producen los gigantescos gusanos de arena que habitan en sus desiertos), y quien la controle tendrá en sus manos el destino de toda la humanidad. 

 

Escrita hace 55 años, la vigencia de ‘Dune’ es absoluta y muchos de los temas que aborda son ahora de plena actualidad: la supervivencia de la especie, el ecologismo, la deriva de la clase política, la evolución de la raza humana… Para Patricia Martín se trata de un libro que “conecta muy bien con los tiempos tan difíciles que vivimos”. “No nos falta el agua, como a los fremen, pero sí otras cosas. Hoy día tenemos dificultades para hacer una vida normal, aunque es cierto que el ser humano se adapta de una manera asombrosa a la realidad”, añade. 

 

En ese sentido, Raúl Allén echa en falta en la sociedad actual la solidaridad que sí subyace en el comportamiento de los fremen, que caminan todos a una con la esperanza de que, algún día, el planeta donde les ha tocado vivir pueda convertirse en verde tras décadas de “sacrificio y esfuerzo” y amparados en una “mentalidad de supervivencia colectiva” que brilla por su ausencia en la sociedad actual.

 

“A lo mejor esta pandemia nos cambia un poco y tenemos un pensamiento más colectivo”, añade Martín, que reconoce que durante el confinamiento ella misma llegó a pensar que parte de su generación se estaba percatando de la necesidad de reducir hábitos de consumo extremo y de “cuidar más las cosas y a nosotros mismos”, aunque tras la cuarentena “parece que todo el mundo se olvidó de eso”. 

 

En ‘Dune’, Herbert narra además las luchas familiares por el control del poder y la manipulación a la que someten al pueblo, una circunstancia que a juicio de Allén es, “lamentablemente”, quizá uno de los puntos más obvios que la novela tiene en común con la realidad actual. “Es una pena ver cómo están dividiendo a la sociedad. En ‘Dune’ todo es más épico, pero el control y las traiciones están a la orden del día, y eso que aquí no nos enteramos de lo que pueda suceder en las altas esferas”, valora. “Si comparamos la clase política actual de cualquier país con la guerra de familias del Landsraad que hay en la novela de Herbert sí habría bastantes similitudes”, completa Patricia. 

 

Paleta de colores

En esta primera entrega, los dos artistas vallisoletanos han establecido las claves narrativas de la adaptación, que les permitirán los dos próximos tomos centrarse en la evolución de los personajes. A la hora de reflejar los diferentes planetas donde transcurre la acción o los clanes familiares enfrentados, han marcado diferencias estéticas acusadas entre ellos, apoyados en la elección de determinadas formas geométricas o colores para identificar cada uno. 

 

Así, como explica Patricia, los colores que han atribuido a los Harkonnen son “bastante más agresivos”, con predominio de los rojos y fucsias, tonos que “tienen un punto ácido”, según completa Raúl, que añade que han utilizado “muchas formas triangulares, llenas de aristas y puntas, para que su apariencia fuera más agresiva”. Por el contrario, las tonalidades elegidas para los Atreides “son bastante más amables”, señala Patricia, con “predominio de los tonos azulados mientras permanecen en Caladan, que viran hacia colores más cálidos con su llegada a Arrakis”.

 

“No hemos llegado a ser tan extremos como planteaba Jodorowsky en su proyecto, pero sí hemos marcado con claridad la separación entre las familias. Además, la decisión de estructurar la novela gráfica en tres tomos nos permite profundizar en el desarrollo de los personajes. Los escritores han conservado gran parte de los diálogos de la novela, incluso de los diálogos internos, y eso nos da la posibilidad de seguir el viaje interior de los personajes y ver cómo van evolucionando sus relaciones”, completa Raúl Allén.

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