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Los centros de belleza reabren sus puertas extremando medidas de higiene y seguridad

Salón de belleza en Valladolid. TRIBUNA

Tras una semana de actividad el Centro de Belleza María Galindo cuenta con un gran volumen de trabajo y asegura que una gran mayoría de los clientes se han tomado las nuevas medidas con filosofía

Con la llegada de la Fase 0 peluquerías y centros de estética pudieron abrir sus puertas (aunque no todos lo han hecho). Muchas han sido los centros que ha preferido esperar un tiempo para que a la hora de reabrir pudieran hacerlo sin que trabajadores y clientes corrieran peligro alguno de contagiarse por coronavirus. Después de casi tres meses cerrados, la reapertura no se podía hacer de cualquier manera. 

 

En Valladolid, el Centro de Belleza María Galindo, situado en la Calle Pelícano, ha sido de los precavidos y de los que ha preferido retrasar una semana la vuelta al trabajo para tomar las pertinentes medidas de seguridad. "Han sido meses de mucha incertidumbre, así que cuando el Gobierno autorizaba a que abriésemos, tomamos la decisión de esperar a tener todos los materiales necesarios y adecuar el local para ña seguridad nuestra y de los clientes", cuenta Tamara, una de las trabajadoras del centro.

 

Apenas llevan una semana abiertos al público y aseguran que "ha sido bastante dura". "Todavía estamos adaptándonos a la nueva forma de trabajar. Todo ha cambiado mucho, pero es lo que toca en estos momentos de nueva normalidad si queremos que no se siga propagando el virus. Toda precaución es poca", asegura.

 

Dada la estrechez, estaremos ante un servicio en el que será necesaria la cita previa, que será plenamente individualizado, y por lo tanto, "pedimos a los clientes que sean muy puntuales, para que no se crucen con otros". Cada vez que dan cita recuerdan a través de whatsapp las medidas que deben tomar todas y cada una de las personas que vengan, salvo que sea una persona mayor que llaman por teléfono para recordar la cita y las medidas de precaución.

 

En el centro, los profesionales disponen de equipos como mascarillas, guantes, mamparas de separación, gel desinfectante, felpudos en la entrada con gel desinfectante... y llevan a cabo de labores de desinfección de todo el material que usen entre clientes, así como medidas de limpieza del centro dos veces al día. Además proporcionan a cada cliente una bolsa o recipiente individual para que pueda dejar sus pertenencias en un espacio específico habilitado a tal efecto.

 

Otro dato que nos comentan desde el Salón de María Galindo es que, dado que después de cada servicio se desinfecta todo el espacio usado, incluido todo el material usado (por ejemplo en manicuras o en lo que sea) y se cambia todo el material de protección, el tiempo invertido en cada cliente se ha multiplicado, lo que supone que, por la parte que nos toca como clientes, tenemos que ser extremadamente puntuales para evitar retrasos en todas las partes.

 

Según cuentan desde el salón,  la gran mayoría de los clientes se han tomado las nuevas medidas con filosofía y las cumplen a rajatabla, a pesar de que en alguna ocasión quieran desprenderse de la mascarilla.

 

De igual modo aseguran que el volumen de trabajo se ha visto incrementado porque muchos clientes han pedido cita después de tantos meses, a pesar de la incertidumbre de qué pasara en el verano, algo que valoran muy positívamente en el negocio dado que es síntoma de que aunque se le tiene respeto al coronavirus, la clientela sigue demandando su trabajo.

 

PROBLEMAS

 

En esta primera semana de trabajo obviamente se han encontrado con dificultades, sobre todo con los materiales. Las mascarillas desechables tuvieron que comprarlas en una farmacia antes de reabrir dado que el pedido que habían realizado no había llegado, aunque lo recibieron a finales de la misma. Ahora su principal problema está con los guantes, que se le están comenzando a agotar y no encuentran un proveedor que se las distribuya.

 

Acaban de comenzar a trabajar, pero están seguros que con el paso de los días y las semanas irán adaptándose y normalizando todos los procesos en esta nueva normalidad en la que la incertidumbre sigue rodeando nuestro día a día.