Los caballos que susurraban a los hombres

Fotos: ADISEQ

La Asociación de Ayuda a Personas con Discapacidad Intelectual Sequillo (ADISEQ) ofrece a trece usuarios un programa terapéutico con caballos.

La película se titulaba El hombre que susurraba a los caballos; aunque en el caso que nos ocupa más bien podría ser al contrario: los caballos que susurran al hombre. Y es que está más que comprobado el efecto terapéutico que producen los equinos en las personas, sobre todo aquellas con necesidades especiales.

 

Es por eso que la Asociación de Ayuda a Personas con Discapacidad Intelectual Sequillo (ADISEQ) en Tierra de Campos ha aprovechado el potencial del mundo ecuestre y sus beneficios para hacer terapia con trece usuarios que han disfrutado de lo lindo, han mejorado psicomotrizmente, han superado miedos y han experimentado la irrefrenable sensación de repetir.

 

Julia Asensio, secretaria de la agrupación y Marian González, como coordinadora del programa de ocio, valoran positivamente la iniciativa que ha tenido lugar durante el mes de octubre en tres sesiones en el Centro Ecuestre de La Malena, en Villabrágima. Tania Pérez, psicóloga, fue el enlace entre la asociación y el centro.

 

“Se ha trabajado tres sesiones centrados en el área psicomotriz con diversos ejercicios en los caballos, pero también en el área psicológica para controlar miedos y emociones”, explica esta psicóloga. Los usuarios han dividido las jornadas en diversos talleres: de higiene: para aprender a preparar el caballo, la limpieza y los conocimientos básicos para preparar el equino antes de montar.

 

También han conocido la labor de la limpieza de las cuadras, además de la colocación de las monturas y las cabezadas. “Esto ha sido muy útil, porque era una buena toma de contacto para aquellos que tenían miedo a montar. Poco a poco iban tranquilizándose. Finalmente todos han podido montar a caballo”.

 

Los beneficios, según la piscóloga, son múltiples. “El propio calor corporal que desprende el caballo hace que los músculos se relajen, algo que les ha venido muiy bien a los usuarios que tienen problemas en la mano; el movimiento del caballo también es muy bueno para la cadera y la espalda. Hemos trabajado la psicomotricidad con estiramientos; siempre asistidos por una fisio que estaba en todo momento con nosotros, además de Claudia la encargada de los caballos”, explica Tania Pérez, quien no obvia los efectos psicológicos con el control de las emociones, los impulsos y los miedos.

 

Precisamente, la fisioterapueta Lara Brizuela, también ha participado activamente en el proyecto. “Mi labor ha consistido en realizar una valoración individual previa a la actividad, lo que nos ha permitido saber si alguno de los participantes necesitaba algún tipo de ayuda técnica”. Asimismo, Brizuela ayudó durante el desarrollo de cada sesión.

 

“Ha sido una experiencia enriquecedora, tanto para los chicos como para mí. Se ha visto una progresión muy importante a lo largo de las tres sesiones”, afirma. En la última de las sesiones, familiares y voluntarios de la Asociación ofrecieron una fiesta sorpresa a los 13 usuarios del programa que ya han pedido volver a repetir una experiencia inolvidable con los que ahora ya se han convertido en buenos compañeros de viaje: sus amigos los caballos.