Los aires costaleros vuelven a irrumpir en la solemnidad del Lunes Santo vallisoletano

A.MINGUEZA
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El paso a costal de Jesús Medinaceli volvió a desfilar por las calles de Valladolid, en esta ocasión desde la iglesia de San Martín hasta llegar a la catedral.

Es una de las procesiones más modernas de la Semana Santa de Valladolid, también una de las más llamativas. Esta será la cuarta Pasión en la que desfile el Jesús de Medinaceli, un paso portado a costal, por la cofradía del Discípulo Amado y Jesús de Medinaceli, en la procesión de Amor y Misericordia del Santísimo Cristo de Medinaceli.

 

Un desfile penitencial que no deja indiferente a nadie y levanta los aplausos de quienes se ven seducidos por esta manera de llevar un paso y las críticas de los más puristas, que consideran que la Pasión de Valladolid no necesita de estas costumbres importadas de otras Semanas Santas del sur, en este caso de Jerez, por ser el lugar natal de uno de sus impulsores y por los collarones de los costaleros, similares a los de esta ciudad gaditana.

 

El Cristo de Medinaceli parece que va definiendo su recorrido, tras algunas variaciones en los últimos años. En esta ocasión salió a las ocho y cuarto de la Iglesia parroquial de San Martín, para dirigirse hasta la catedral vallisoletana donde llevó a cabo un acto penitencial. Más tarde tomó el trayecto de las calles Arribas, cardenal Cos, Plaza de la Universidad, Arzobispo Gandásegui, Plaza de la Universidad, Ruiz Hernández, Juan Mambrilla, Esgueva, Los Moros hasta la Iglesia parroquial de San Martín, donde se dará por concluida la procesión.