Los 100 primeros días de La Molinera: "Hemos tenido una recepción muy buena en Valladolid"

El 30 de junio de 2018 un grupo de personas entró en el histórico edificio de La Perla, en estado de abandono, para levantar un centro social. Tres meses después el proyecto está consolidado, la convivencia es positiva, y sigue sin haber noticias del propietario.

La Molinera. DAVID LOZANO

Detrás de esas chapas metálicas hay un edificio que ha recuperado la vida. Los pasillos y las salas de la histórica La Perla, en Valladolid, que comenzaron como fábrica de harina y se transformaron en el siglo XXI hasta convertirse en un hotel de lujo, viven ahora una nueva etapa con menos controversia de la que se esperaba.

 

El centro social La Molinera cumplió este lunes 8 de octubre sus cien primeros días como nuevos inquilinos -que no propietarios- del Marqués de la Ensenada. Y lo que destaca es la naturalidad de la situación, la convivencia respetuosa con los vecinos de una idea que se ha consolidado, ha llenado de gente sus actividades -la sala principal, con aforo para 150 personas sentadas, se quedó pequeña en la inauguración-, y no ha recibido ni una sola advertencia por parte de la Policía.

 

Darío López, miembro de La Molinera repasa junto a TRIBUNA el comienzo de esta andadura y sus planes de futuro.

 

TRIBUNA: ¿Cómo han vivido estos 100 días?

 

DARÍO LÓPEZ: Han sido meses de trabajo intenso, sobre todo más que de realizar actividades han sido de acondicionamiento, había más curro del que imaginábamos. Las pocas veces que hemos abierto para actividades nos hemos quedado con muy buen sabor de boca. Estamos muy ilusionados, ha tenido una recepción muy buena en la ciudad, no ha habido gran hostilidad a nivel mediático, a nivel político lo esperado pero sin ser llamativo, y a nivel policial no ha habido tampoco problemas: hubo una identificación cuando hicimos la rueda de prensa, y después de eso alguna identificación más, pero no ha habido sanción ni notificación.

 

A nivel vecinal y de movimiento popular, que es lo importante, la impresión es muy buena. Vemos que la gente entiende la utilidad del proyecto y el discurso que llevamos. 

 

¿Cómo vivieron las primeras semanas, donde se criminalizó su acción?

 

Se ha llevado muy bien. Esperábamos más hostilidad y no la ha habido. Estamos muy ilusionados y satisfechos, y ha aparecido mucha gente que da públicamente su apoyo. Cifuentes en fiestas de Valladolid con la camiseta de La Molinera es un ejemplo. También tenemos el reconocimiento de la gente que trabaja en el tejido popular, del asociacionismo. 

 

Se esperaban ataques, y mucho peores. Con José Antonio Martínez Bermejo (líder del PP en el Ayuntamiento de Valladolid) hubo un intercambio de tuits y el PP lo llevó al pleno. Y el señor Martínez Bermejo, que criticaba a los concejales que se reunían con nosotros, también nos ha planteado que cuando quisiéramos nos hacía un hueco en la agenda. Han comprendido que les puede tener un coste político.

 

El Ayuntamiento ve el proyecto con buenos ojos porque es un espacio vivo.  Pero no está en nuestros planes depender de ello.

 

¿Mantienen conversaciones con el Ayuntamiento?

 

Ahora mismo no hay nada previsto, aparte de la reunión inicial en la que solicitamos cosas muy concretas como el tema de los contenedores para la recogida de residuos, no nos hemos vuelto a juntar con ellos. Ellos respetan nuestra autonomía, es un proyecto autogestionado que viene a resolver el problema de la ocupación en aquellas condiciones de deterioro que había antes. El Ayuntamiento va viendo el proyecto con buenos ojos porque es un espacio vivo, con actividades que van a interesar a la vecindad, y no vamos a dar problemas. Nosotros no nos cerramos a tener reuniones en el futuro, pero no está en nuestros planes depender del Ayuntamiento, aunque al ser una situación poco frecuente que no se sabe qué va a pasar con la propiedad, veremos cómo evoluciona el asunto. Los centros sociales en el país pasan por difernetes fases, y los ayuntamientos pueden impedir que existan desalojos. A corto plazo, estamos en una dinámica interna.

 

¿Han tenido notificación de la empresa propietaria, Alba 2010 Patrimonial SL?

 

Nada de nada, estamos exactamente como al principio.

 

D.Á.

 

¿Cómo es la relación actual con los vecinos?

 

De cordialidad absoluta. Reunirnos con las asociaciones vecinales fue una de nuestras prioridades, algunas nos han mostrado su voluntad de hacer charlas en sus propios locales para explicar mejor cuál es nuestro proyecto. Dimos prioridad a las dos de Huerta del Rey, a la de La Victoria y a Rondilla, los barrios más cercanos. También nos reunimos con San Pedro Regalado, y con la Federación Antonio Machado, que es la que engloba a todas. Participamos en el día vecinal para explicar el proyecto.

 

A nivel vecinos de calle, siempre va a haber quien por cuestiones ideológicas o cosmovisión no les parezca bien, pero nuestra impresión es que la gente que se asoma por allí lo ve positivo. Oímos muchos comentarios de la gente que pasa. Y los días que hemos abierto ha habido amplísima presencia vecinal, gente de los barrios que viene a conocer el sitio. Lo calificaría de excelente. No tenemos quejas, y creemos que ellos tampoco las tienen. Cuidamos que no se genere suciedad, ruido, ni grupos de gente fumando o voceando, ese respeto es nuestra prioridad.

 

¿Han tenido algún choque con alguien?

 

Aparte de alguna pintada, no ha habido nada que lamentar.

 

¿Cuáles son los próximos objetivos de La Molinera?

 

Tenemos que estabilizarnos con el tema de suministro, ahora tenemos generadores para la electricidad. Hemos creado una instalación eléctrica para dotar de luz la parte baja, pero tenemos que tirar de generador. Tenemos en marcha el proyecto para las placas, falta de recoger una parte del dinero, tenemos el 60% del objetivo de 6.000 euros. Calefacción en invierno no vamos a tener; el espacio está muy bien aislado, las ventanas son buenas y las paredes son gruesas, pero frío hace.

 

Cuidamos que no se genere suciedad, ruido, ni grupos de gente fumando o voceando; ese respeto es nuestra prioridad.

 

El edificio necesita un mantenimiento continuo, pero el tema es empezar a ver qué proyectos se pueden asentar de una manera continuada. Por una parte están los actos puntuales, pero por otra hay proyectos con vocación de mantenerse en el tiempo, como la biblioteca. Tenemos miles de libros pero hay que etiquetarlos. Igual pasa con la creación de un espacio de intercambio de ropa, nos han donado muchísimas prendas. Y otros tipos de proyectos que ya desvelaré, nos están presentando cosas muy suculentas con un gran potencial, pero falta solidificar. 

 

¿Algunos ejemplos de esos proyectos?

 

Nos están escribiendo de institutos, hemos hablado con grupos de scouts, con grupos de profesionales varios que quieren hacer talleres o mantener un espacio continuado de asesorías de diferente tipo. Próximamente vamos a tener, del 5 al 11 de noviembre, una semana cultural donde tenemos desde un taller para hacer sushi hasta cuestiones de danza, teatro, historia, juegos de rol, conciertos...

 

¿Alguna de las actividades previstas tienen ánimo de lucro?

 

Lo tenemos muy claro, aquí nadie puede montar su negocio particular. Si en alguna actividad puntual se cobra por participar, que no es lo suyo y hasta ahora no se ha hecho, ese dinero irá para gestionar los materiales de la propia actividad (como en el taller de sushi, o en otro de jabones ecológicos). Pero la persona que imparte el taller no se lleva nada nunca. Igual en el caso de asesorías, las personas que impartan eso lo tienen que hacer de manera altruista. Y si las personas beneficiarias quieren aportar algo, será para gestionar el espacio.

 

¿Se plantean a corto plazo que el edificio pueda estar abierto de forma permanente?

 

Lo tenemos muy claro, aquí nadie puede montar su negocio. Ni tampoco se va a convertir en residencia de nadie.

 

Creo que hay que hacer la prueba piloto sobre horarios de apertura. Esto no es un centro cívico donde hay una persona que trabaja en ello, nuestra actividad es activista y voluntaria, lo que exige que la gente se implique. Creo que hay que empezar por abrir dos o tres días a la semana, dos horas por la tarde, y el objetivo es poder conseguir que permanezca abierto el mayor número de horas posibles, que la gente vea que esté abierto y entre. Vemos que hay interés, a veces hemos dejado la puerta abierta para que la gente nos conozca.

 

¿Hay dentro del edificio bienes muebles de valor histórico? ¿Qué han hecho con ellos?

 

Hay dos máquinas abajo en el sótano, que es un espacio que está cerrado y no estamos usando. Nos ecantaría poder contactar con restauradores para que nos ayuden. El sótano estaba inundado, cuando entraron los bomberos a apagar el incendio lo drenaron pero las máquinas tienen moho y hace falta una intervención. Desconozco el valor de estas máquinas, aunque sí son de 1900, no dejamos que las toque nadie. Sería interesante poder musealizar parte del espacio, y poder recuperar la memoria histórica de la harinera.

 

El resto, todo quedó modificado cuando se construye el hotel, el edificio por dentro no se parece en nada a lo que fue. Y de bienes muebles que tengan ese valor patrimonial no queda nada. El resto de bienes muebles que había en el espacio ahí siguen, no nos hemos llevado nada, y lo roto se tiró.

 

¿Vive alguien de forma permanente en La Molinera?

 

Sí que hay una parte del espacio que estuvo y está habilitada para pernoctar, pero este proyecto no es una solución habitacional para nadie, nadie vive aquí de manera permanente ni se ha convertido en la residencia de nadie. Aquí todos tenemos casa, nadie utiliza el espacio como vivienda, no es nuestro proyecto. Algunas personas nos han planteado poder usarlo como vivienda, pero ya hemos explicado que no, ni para gente de fuera ni para nosotros.

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