Lope en el LAVA

González Ruano se estaba muriendo. Una monja del hospital le dijo que dejara de escribir. “Hermana” contestó, “parece que no entiende que yo soy escritor como usted es monja”. El arte es una religión. Es necesario servirlo con firmeza, libertad y sacrificio.

Ficha Técnica:

LAVA. Laboratorio de las Artes de Valladolid. Fuenteovejuna. Dirección: Pepa Gamboa. Dramaturgia: Antonio Álamo. Reparto: Rocío Montero Maya, Carina Ramírez Montero, Sandra Ramírez Montero, Lole del Campo Díaz, Ana Jiménez García, Rocío Rivas Flores, David Montero y Bea Ortega Chamorro.

 

El LAVA es un espacio habitable. Tú abres la puerta y pasas, te sientas en tu butaca y te enfrentas al trabajo de los actores a la manera de los arquitectos: ¿cómo es posible que se aprendan el texto? ¿Cómo es posible convertir la idea etérea de la obra en palabras, gestos, aunque sea en una habitación donde han vaciado 38 contenedores de ropa usada?

 

En Fuenteovejuna todos tenemos algo de cada uno de los personajes que sale a escena. Son un reflejo de una realidad paralizada por el miedo. Los cuerpos narran historias, las palabras encierran anhelos. La forma que tienen de dirigirse los personajes entre ellos forma la personalidad del otro. Y entra en juego, la educación, la discriminación, el abuso de poder y la humillación. Alterado, el pueblo se rebela y mata al Comendador. Los Reyes Católicos ordenan investigar el caso, pero todo el pueblo responde lo mismo: “Fuenteovejuna lo hizo”.

 

Destaca, en la obra, el protagonista colectivo, -como bien reflejan Ignacio Arellano y Carlos Mata en su libro Vida y obra de Lope de Vega-, “todos a una”; el pueblo entero es quien se compromete a la rebelión como tal empresa colectiva en exigencia de sus derechos y libertades. Si se puede calibrar la personalidad de un hombre por las mujeres que le han amado, la de Lope es extraordinaria: Elena Osorio, Isabel de Urbina y Alderete, Juana de Guardo, Micaela Luján y Marta Nevares, son solo las mujeres más importantes que pasaron por su vida, no las únicas. Lope se ganó la vida y el pan para su larga familia como un artesano: escribiendo versos y comedias que le dieron fama y reconocimiento hasta nuestros días.

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