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Logicofobistas. Dalí, el gran neurótico

¿Qué es el arte? Para Ángela Molina es una suma de invenciones y recuerdos. Inventar el pasado con un lenguaje nuevo que describa los acontecimientos para que el espectador haga uso de ellos a su antojo. Dalí representa una negación, niega los hechos descaradamente. Se declara ante el jurado como un impostor.

Entrar al Museo Patio Herreriano pensado que Dalí es un impostor. Lleva el nombre de un hermano mayor muerto (no es el único), que se llamaba exactamente como él, con lo que podía contemplar su lápida en el cementerio. El arte disuelto en la vida y en la muerte y viceversa. Dalí pinta lugares donde la imaginación del espectador campa a sus anchas.

 

Dalí, Figueras, Gerona, 1904-Púbol, Gerona, 1989, titula uno de sus cuadros de esta exposición: Estudio para construcción blanda con judías hervidas (premonición de la guerra civil) 4, 1934 demostrando que tiene una necesidad compulsiva, como afirma Calvo Serraller, de demostrar que es distinto, único, diferente. Vamos, lo que se lleva ahora, en este sentido es el gran precursor.

 

En Salvador Dalí, Obra completa. Volumen VII editada por Destino con edición y prólogo de Calvo Serraller cuenta en una entrevista… Me voy mañana a Cadaqués. He de terminar el cuadro de Cristo, que tengo que presentar en Londres el día 6 de diciembre. Luego, lo traeré a la Bienal, como clausura. Y le preguntan ¿Cómo logró la perspectiva dificilísima de Cristo? Respuesta. Tuve al modelo colgado durante seis días. ¡No consecutivos… claro! Son 1706 páginas que no tienen desperdicio si quieres conocer al genio.

 

Hay muchos Salvador Dalí en un Salvador Dalí. Nadie ha sido capaz de conocerlos todos. De su paso por la Residencia de Estudiantes le venía probablemente esa manía de desprenderse de cualquier esparadrapo moralizante que le permitió tocar los límites hasta el punto de poner en venta cuadros que sólo llevaban inscrita su firma, nada más. Se convirtió, curiosamente, en una especie de sacerdote laico al servicio del arte.

 

Esta exposición no vale mucho, para qué andarme con rodeos. No es exagerado afirmar que las reacciones automáticas que se han producido en el cerebro no han tenido ninguna relevancia en mí. Y una buena exposición se construye a través de la emociones. Estas son las que te hacen pensar, imaginar y vivir. Aquí, la reacción emocional es tan liviana, o nula que inhabilita al espectador para seguir con su vida diaria, como mínimo, un par de horas. Menos mal que la palabra Dalí me llevo a la biblioteca…Amo a Gala más que a mi padre, más que a mi madre, más que a Picasso y más incluso que al dinero.

 

Valladolid. Museo Patio Herreriano. Logicofobistas. 1936. El Surrealismo como revolución del espíritu. Hasta el 9 de noviembre.

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