Llámalo, pasión

El fútbol es entusiasmo. Apasionarse por algo es lo que te cambia la vida. Se puede conocer el mundo a través del fútbol. Siguiendo a Messi. La cabeza manda pero el pie es el que interpreta. El pie izquierdo ya sabe lo que tiene que hacer, lo tiene asimilado. Y la calma. Ese valor tan inestable que lo otorga la naturaleza.

Messi posee ese extraño instinto inigualable que le viene de sus ancestros. Un ojo de halcón para dar pases de todos los colores que producen catarsis en el espectador. Y esa timidez, como si viniera del viento de su infancia en Rosario.

 

Los goles de Messi crean bienestar. Eso es lo que busca el aficionado, sueños, alegría. Huir de la realidad. Viéndole como maneja el balón te das cuenta cómo es capaz de comprender el juego. Comprender el juego para ir en busca de la emoción. Esa emoción que lleva imantada en su código genético que permite a millones de aficionados transformarse en otras personas.

 

Su paciencia, que es una manera de ser elegante, se aprecia cuando se levanta después de un empujón, una patada, un cabezazo, etc. Y pocas veces duda con el balón en los pies. Levanto la cabeza y le busco, dice Busquets. Tener a Leo en el equipo te soluciona casi todo porque desequilibra, da goles y les mete… Cuanto más tiempo tenga el balón en los pies, mejor y más ventaja tendremos. Todo nuestro juego tiene que pasar por él, es pura lógica. Simplemente nos hace más inteligentes.

 

Del avión procedente de Buenos Aires bajó, en una húmeda Barcelona de final de verano, un chaval de sólo trece años, con una pierna prodigiosa y una maleta, cuenta Guillen Balagué en su libro sobre Messi, con una ilusión de probarse frente a rivales y compañeros nuevos, en un club grande, de muy lejos.

 

Destaca en Messi su pasión por el juego. Durante el calentamiento previo al partido con el Valladolid, mientras sus compañeros realizaban los típicos ejercicios, él se dedicó colocar el césped para que todo estuviera en su sitio.

 

Cuenta Valdano que el instinto de un genio está cargado de mucha información recogida en los partidos de barrio, los entrenamientos, las conversaciones, la imaginación y hasta en los sueños. El talento vuelve útil y bella toda esa información que salta como una chispa en el momento justo para asombrarnos a todos, incluso al propio genio que, una vez más, no sabrá explicar lo sucedido.

 

Messi acaba de saltar al campo de juego, mira el césped, toda su ilusión ahora mismo está en el campo de juego; saluda a Moyano; esto va a comenzar. ¡Por fin hemos visto a Messi!

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