León de la Riva valora la decisión de Óscar Puente de llevarle a los tribunales como "personal, mezquina y ruin"

Javier León de la Riva comparece ante los medios de comunicación tras casi tres años. DAVID LOZANO

Tras la absolución en el caso de las 'Comfort letters', el exregidor lanza una pregunta abierta al máximo responsable actual del Ayuntamiento sobre si "le pedirá perdón".

El exalcalde de Valladolid, Javier León de la Riva, ha reaparecido ante los medios de comunicación tras un "prudente silencio de casi tres años", una vez conocida la sentencia del TSJCYL en la que confirma su absolución en el caso de las cartas de conformidad sobre el aval para el soterramiento del tren a su paso por la ciudad. "He expresado mi respeto y mi confianza ante la administración de justicia que al final, como ha ocurrido, ha confirmado la verdad de mi relato. Quiero expresar mi satisfacción por la sentencia".

 

De la Riva no ha estado solo ya que le han acompañado sus exconcejales Alfredo Blanco y Manuel Sánchez, de Hacienda y Urbanismo respectivamente, durante el último mandato del popular. Muy próximos a ellos también se encontraban el resto de la corporación municipal en su momento con rostros conocidos como Mercedes Cantalapiedra o actuales como el presidente del Grupo Municipal Popular, José Antonio Martínez Bermejo o el portavoz adjunto Jesús Enríquez. Además, el Presidente de la DIputación de Valladolid, Jesús Julio Carnero, ha acompañado a Javier León de la Riva a la sala donde se encontraban los periodistas. Además, ha indicado que recibió las llamadas del presidente del PP de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, y del presidente del PP nacional, Pablo Casado, tras conocerse su absolución.

 

El relato de los hechos arranca cuando el proceso penal se inició en abril de 2016 y "el alcalde Puente llevó a la Junta de Gobierno la propuesta de remitir a la Fiscalía el expediente de las cartas de conformidad para investigar posibles responsabilidades penales en las que yo podría haber incurrido al firmarlas. Esta decisión personal del alcalde la tomó tras tener repetidas conversaciones conmigo, siempre en presencia de testigos, en la que me trasladaba su preocupación tras haber encontrado las cartas de conformidad de las que yo no me acordaba en absoluto".

 

El máximo responsable del Consistorio entre 1995 y 2015 ha explicado lo que para él eran esas cartas de conformidad: "Había entendido simplemente que eran cartas de recomendación y autorización al gerente de la sociedad para hablar con los bancos, tal y como han ratificado las sentencias. Así se lo hice ver al alcalde quien manifestó su deseo de no producirme daño personal alguno, y hay testigos de ello. Le mostré mi opinión favorable a la anulación de las cartas por no haberlas tramitadas correctamente y con ello, salvaría la responsabilidad del Ayuntamiento".

 

Pero finalmente no se llegó a ningún acuerdo y todo llegó a los tribunales: "Posteriormente me dijo que la actitud del grupo municipal popular le hacía imposible llegar a cualquier tipo de acuerdo conmigo. Le pedí que hablara con el Consejero de Fomento, quien entendía que era suficiente declarar la nulidad de la carta, o con el propio secretario general del Ayuntamiento, que entendía lo mismo. Ante estos hechos "cabe concluir que fue tan solo una decisión personal, mezquina y ruin de quien ocupa el sillón de la alcaldía, la de iniciar la persecución judicial a la que me ha sometido durante este tiempo, cuya razón última no acabo de entender, salvo el haber accedido al sillón de la alcaldía después de haber llevado al Partido Socialista en dos elecciones municipales consecutivas al peor resultado de su historia, y culparme a mí de ello", añadió.

 

Además Javier León destaca que no se había dado una situación similar anteriormente "no existe precedente alguno en la historia de la democracia municipal española en la que un alcalde se empeñe en meter en la cárcel al alcalde que le precede y arruinar a su familia, cuando se ha demostrado en el juicio, y no se ha apreciado perjuicio económico alguno para las arcas municipales, ni se ha sospechado en ningún momento que actuara en beneficio propio o de otras personas".

 

De la Riva ha comentado "la novedad" en su momento que supusieron las cartas de conformidad "que fueron redactadas por las entidades financieras" y además ha precisado que "nunca pudieron tener el carácter de aval ya que un ayuntamiento sólo puede avalar a sus propias empresas y entidades propias, nunca a una empresa ajena al Ayuntamiento como era la Sociedad Alta Velocidad en la que el Ayuntamiento era socio minoritario y la mayoría (de las acciones) correspondían al Ministerio de Fomento. Por tanto en ningún momento yo no firmé ningún aval, lo digo yo y lo dice la sentencia".

 

De la Riva ha realizado una pregunta abierta a Óscar Puente sobre si "algún día le pedirá perdón" y extrae la siguiente moraleja tras todos los acontemientos: "La justicia hace honor a la verdad y coloca a cada uno en su sitio, a mí exonerándome de cualquier responsabilidad penal y al alcalde Puente en el banquillo de los mentirosos".