Lección de balonmano en el estreno local del Recoletas Atlético Valladolid

Los de Pisonero consiguieron un triunfo muy sólido ante el BM Guadalajara sentando las bases en defensa y un juego estático muy fluido.

Había ganas de balonmano en Huerta del Rey y se hizo notar en el estreno como local del Recoletas Atlético Valladolid. Después de siete meses sin poder jugar en casa, los Gladiadores Azules estaban ansiosos de poder brindar un triunfo ante un su público, y vaya si lo hizo. El conjunto de David Pisonero dieron un auténtico clínic de cómo jugar a este deporte tanto en ataque como en defensa, apoyándose en un gran portería y un inspiradísimo Jorge Serrano, por destacar a alguien, porque fue una actuación totalmente coral de los pucelanos con mucha variedad ofensiva.

 

El Recoletas Atlético Valladolid ha comenzado la temporada como un auténtico tiro, con tres victorias en cuatro partidos disputados y a pesar de la derrota in extremis en Nava, los pucelanos se han rehecho y sacaron a relucir su mejor juego ante un Guadalajara en horas bajas, dado que esta temporada se apostó por un revolución con jugadores muy jóvenes a los que les falta aún poso en la competición.

 

Desde el comienzo los pucelanos comenzaron muy serios en defensa, haciendo valer sus centímetros para dificultar el ataque de jugadores como Paredes o El Korchi. Si no aparecían los brazos de algún defensor era César Pérez quien hacia valerse en portería con sus intervenciones. Poco a poco el conjunto azulón iba cogiendo distancia en el marcador, liderados en ataque por Adrián Pérez, que hacía mover el balón a una velocidad vertiginosa.

 

En los primeros compases fue clave el juego con el pivote. Adrián Ugarte se ha acoplado a las mil maravillas a este equipo y viceversa, demostrando que Valladolid necesita un jugador dominante en los seis metros para desplegar sus mejores armas. La pasada temporada notó esta ausencia a pesar de la presencia de Robin Duarte, pero con el navarro las cosas han cambiado y recuerda mucho al equipo que encandilaba con Abel Serdio actuando en esa posición.

 

Al ecuador del primer tiempo los Gladiadores Azules ya dominaban plácidamente por cinco goles (9-4), una renta que consiguieron ir manteniendo sin pasar demasiados apuros, cuando los alcarreños conseguían acercarse en el marcador, los pucelanos contestaban con un nuevo arreón, ensalzando la figura de Jorge Serrano en estos minutos. Al descanso, el marcador reflejaba un 18-13 y grandes sensaciones en el cuadro local.

 

Y si el comienzo del partido fue bueno, la salida al segundo tiempo fue aún mejor. Los de Pisonero pusieron la directa, cerraron aún más filas en defensa y lograron abrir más la brecha en el resultado hasta los ocho goles. Aun así Guadalajara no perdió la cara al partido y por momentos pareció que podía meterse de nuevo, aunque toda duda quedaba disipada cuando en portería, ahora Carlos Calle, echaba la persiana e impedía sumar goles a los visitantes.

 

Con el choque ya decidido el Recoletas tan solo tuvo que esperar a que sonara la chicharra para celebrar su primer triunfo como local de la temporada ante una afición entregada y que pudo volver a Huerta del Rey mucho meses después.