Las solicitudes de ayuda aumentan en Valladolid con el frío y la segunda ola de la pandemia
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Las solicitudes de ayuda aumentan en Valladolid con el frío y la segunda ola de la pandemia

Una trabajadora de Cruz Roja, en el almacén de comida. Dos Santos/ ICAL

Tras un "parón" veraniego en la desescalada, entidades y asociaciones ven crecer el número de personas con problemas para cubrir necesidades como alimentación, material o suministros del hogar 

No se habían imaginado que llegarían a esta situación. Antes de la pandemia llegaban a fin de mes ajustados, pero podían tener la nevera con lo necesario, pagar el alquiler, los gastos de luz, calefacción y el material para los estudios de sus hijos. La crisis y la falta de ingresos por la pérdida de sus trabajos en el sector de la hostelería no les han dejado otra opción: pedir ayuda. A la espera de mejorar su situación, acuden a distintas organizaciones y colectivos sociales para conseguir productos básicos, cubrir los gastos del alquiler y la luz y no pasar frío en casa. Ya no es verano ni se está en la desescalada, se avecina el invierno y la segunda ola del Covid-19 reduce aún más su oportunidad de encontrar empleo.

 

Este podría ser el retrato de una de las miles de familias que viven otra cara de la crisis sanitaria, la de la pobreza sobrevenida por el retraso de los ERTEs, el paro y el cierre de negocios que no pueden sobrevivir. Y se suman a aquellas que antes de la pandemia tampoco tenían una estabilidad económica al verse afectados aún por crisis como la del 2008. Su alternativa es recurrir a las ONGs y asociaciones, quienes ven cómo tras el "parón" del verano vuelven a crecer, como hicieran en la primera ola, las peticiones de ayuda y las emergencias.

 

"Aún no hemos llegado a los niveles de solicitudes que recibimos durante la primera etapa, pero notamos que en estos momentos están remotando tras bajar en verano", explica la presidenta de Cruz Roja en Valladolid, Rosa Urbón. Hasta 1.800 familias de la provincia, unas 4.000 personas, reciben atención de esta entidad de forma regular en la actualidad. Mientras, otras 150 perciben ayudas de forma puntal al verse en una situaciones de emergencia y preocupa que sus heridas "se puedan cronificar".

 

Son muchas las que hacen cola con el carrito en la mano a las puertas de la sede en la calle Pólvora de la capital para llevarse a casa el paquete de alimentación que les proporciona Cruz Roja, pero también son muchas otras que optan a los kits de ahorro de consumo energético o ayudas para pagar la luz o la calefacción, uno de los gastos "más importantes" con la bajada de temperaturas. En total son 36 familias las que necesitan de este apoyo de la entidad, que se facilita gracias  a una subvención de la Junta de Castilla y León. 

 

Tal y como precisa Rosa Urbón, "gran parte" de estas familias no habían tenido relación antes con entidades como Cruz Roja. "Muchas vivían en un entorno laboral seguro que se ha quebrado... Ahora necesitan apoyo no solo en alimentación, también en otros ámbitos", reitera, para recordar que esta nueva situación de necesidad deriva de los ERE, ERTEs y los cierres de los negocios. 

 

"Nunca hubieran pensado en llegar a la situación en la que se encuentran", añade. Y es que estas familias que se ven obligadas a recurrir a las entidades sociales por primera vez suponen un "nuevo perfil" de usuarios, entre los que ya estaban otros grupos vulnerables marcados por la precariedad o los bajos ingresos. Una realidad que ya se refleja en la provincia de Valladolid y toda España, según el 'Monitor de Impacto de la Covid-19 sobre los Servicios Sociales' elaborado por cinco universidades españolas para el Instituto Nacional de Administración Pública.

 

Ante este otro efecto de la segunda ola de la pandemia, las organziaciones tienen, al menos, la "experiencia" de la primera, pero eso no rebaja la preocupación ante un futuro en el que la crisis puede empeorar y ser más difícil el encontrar empleo. "Es la clave", subraya Urbón. El ayudar a los usuarios a reinsertarse en el futuro laboral es indispensable para que salgan de la situación de exclusión en la que se encuentran, por lo que desde entidades como Cruz Roja se priorizan los planes al respecto.

 

En Valladolid, las ayudas en este marco se han triplicado, como señala la presidenta, si bien muchas de ellas corresponden a dudas sobre el acceso a la Renta Garantizada de Ciudadanía o el Ingreso Mínimo Vital. "Trabajamos con las familias de forma integral y por eso el Plan de Empleo es prioritario para reconducir la situación, sobre todo para personas con más dificultades, como los mayores, mujeres con cargas familiares, inmigrante o jóvenes sin formación", matiza.

 

"LAS NECESIDADES VAN A AUMENTAR"

 

A entidades como Cruz Roja llegan suministros del Banco de Alimentos de Valladolid, que también siente en su actividad el impacto de la segunda ola. "Los usuarios han subido en un 15%, hemos pasado de atender a 15.000 familias a 17.200 ahora", relata su presidente, Jesús Mediavilla.

 

La pandemia ha parado las operaciones kilo que abastecían las estanterías del local del Banco en la calle Vázquez de Menchaca de la capital, desde donde, no obstante, siguen partiendo los camiones cargados gracias al incremento de las donaciones de empresas y particulares. "Hemos dejado de recibir hasta 400.000 kilos por no hacer las operaciones, estamos con los mínimos, pero no falta lo básico a ninguna de las familias que nos solicitan ayuda", incide Mediavilla para agradecer la solidaridad.

 

Desde familias a mayores y jóvenes desempleados pueden comer con lo que les llega del Banco, que tiene la esperanza de que la pandemia remita con las medidas tomadas para que la situación no empeore. "Las necesidades ya van a aumentar, aunque nadie puede predecir lo que va a pasar. El foco más importante está en la responsabilidad de mucha gente", augura el presidente.

 

A falta de ver cómo transcurran los próximos meses, prevée que tras este año, "el más difícil", el que viene "pueda ser peor". "Tienen que dar los ERTEs, más ayudas a las familias... los negocios cierran y la gente va al paro y puede llegar un momento en el que no podamos dar más", lamenta.

 

Con las dificultades de la pandemia continúa su actividad y en esta ocasión el Banco intentará recuperarse con la Gran Recogida que se adapta a la pandemia. En esta ocasión, del 16 al 22 de noviembre, las donaciones se harán en la caja de los supermercados de forma económica en lugar de dar los productos a los voluntarios. Una forma más de ayudar en una época en la que esta, como tantas otras entidades y colectivo sociales, se encuentran en condiciones críticas mientras ven aumentar las solicitudes de ayuda.


 

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