Las ruinas de una ruina: el chalet de Parquesol es historia

Una enorme cizalla está convirtiendo en escombros el esqueleto de este famoso edificio que jamás llegó a finalizarse, después de 30 años.

Ya lo advirtió el concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Valladolid, Manuel Saravia. La demolición del viejo chalé de Parquesol no sería uno de esos derribos espectaculares en los que la dinamita hace el trabajo sucio en pocos segundos. Su compleja ubicación descartaba cualquier otra técnica que no fuera de una demolición pausada y controlada.

 

Después de más de tres décadas de abandono y de numerosos intentos fallidos por eliminar de un plumazo el esqueleto de hormigón del chalé que jamás tuvo final feliz. Una enorme cizalla va cortando, casi como si fuera cartón, toda la estructura, y derribando grandes fragmentos de hormigón y hierro. Poco a poco, el chalé va quedando reducido a escombros.

 

Aunque aún tendrán que pasar unos días para que desde la ladera sur de Parquesol tan solo se vea un solar que, tarde o temprano, se acabará convirtiendo en un complejo hostelero con bar y restaurante. Finalmente, el Ayuntamiento de Valladolid llegó a un acuerdo con los propietarios del viejo edificio Antonio Alfonso. Sus dueños se hacían cargo de la demolición y Urbanismo regulaba la parcela, en situación alegal, para que pueda ubicar un futuro negocio hostelero.

 

El edificio conservará la plataforma y los muros de contención, que servirá de base para construir el moderno edificio. Atrás quedan ya años de abandono y epicentro de pintadas, botellones y vandalismo. Incluso en el año 2010 se encontró el cadáver de un hombre dentro del viejo chalé, que ya pasó a la historia de la Ciudad del Pisuerga como uno de los máximos fracasos urbanísticos.

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