Las residencias de ancianos de Valladolid coinciden en mantener la mascarilla : "No se puede bajar la guardia, no queda otra"
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Las residencias de ancianos de Valladolid coinciden en mantener la mascarilla : "No se puede bajar la guardia, no queda otra"

Las centros de mayores apoyan la decisión de mantener la mascarilla obligatoria en estos centros.

Después de 700 días, los ciudadanos ya pueden elegir si desean llevar mascarilla en el exterior o en el interior de lugares. Sin embargo, en hospitales, centros de salud, residencias de ancianos y farmacias, la mascarilla continúa siendo obligatoria tanto para los trabajadores sanitarios como para cualquier persona que acceda a este tipo de centros.

 

Las residencias de ancianos son uno de los centros más vulnerables a raíz de la pandemia de coronavirus. Desde hace dos años, estos hogares de mayores han sido mermados por la covid-19 y muchos de ellos estuvieron al límite dada la alta incidencia del virus en las residencias de la tercera edad.

 

Desde entonces, han pasado más de dos años y, gracias a la vacunación, los centros de mayores están, poco a poco, regresando a la normalidad y recuperando la cotidianeidad. A pesar de que la mascarilla ya no es indispensable para entrar en los lugares cerrados, en los centros de mayores sí es obligatoria para trabajadores y para visitantes.

 

La directora de la Residencia Ferrari de Valladolid, Blanca Rodriguez, asegura que la mascarilla “es conveniente” puesto que las residencias de ancianos son lugares “muy vulnerables” para los mayores. Rodriguez entiende que se trata de una medida “incómoda” dado que ya llega el calor y llevarla es “molesto” pero “no queda otra, tenemos que seguir con ella”.

 

Las personas que viven en las residencias de la tercera edad reciben visitas y por ello también es “conveniente llevar la mascarilla”. La directora destaca el buen comportamiento de las familias puesto que estas “han entendido perfectamente la situación y han respetado las normas”. Rodriguez explica que entiende que los familiares deseen visitar a sus allegados y les da “mucha pena” pero también resalta que “conviene” que los residentes estén en contacto con sus allegados. Es por ello que las visitas están permitidas, sin horarios, y de media cada visitante suele estar en el centro alrededor de una hora.

 

Blanca Rodriguez, por otra parte, afirma que “nos hemos acostumbrado” y asevera que tiene que pasar un tiempo  para ver cómo van las cifras y cómo evoluciona el virus. Rodriguez asegura la situación sigue igual pero que gracias a la vacuna “ahora es más leve” pero mantiene que no se puede bajar la guardia”.

 

Por último, la directora del centro de mayores afirma que la obligatoriedad de la mascarilla en las residencias de ancianos “es una medida que está muy bien implantada porque hay mucho riesgo. Lo hemos visto con nuestros mayores y no sabemos la eficacia de las vacunas a largo plazo y por eso la mascarilla de momento es necesaria” e insiste que a pesar de ser algo molesto “no podemos bajar la guardia”.

 

La directora de otra residencia de la capital (no sé permite revelar datos sobre este centro), afirma que son una residencia de solo veinte personas y asegura que “siempre se han respetado los protocolos que han dictado desde la Junta y desde Sanidad”.  Este centro destaca que “siempre” se cumplen las normas, así como el ansia que tienen los visitantes de quitarse la mascarilla en estos centros pero esta residencia recuerda que la mascarilla “no la vamos a quitar”. Por otra parte, destaca que la decisión sobre las mascarillas “no es una opción personal de cada residencia”.

 

Este centro enfatiza, por último, que el futuro  de las mascarillas depende de si es obligatoria en las residencias, o no,  y será entonces cuando se planteen “nuevos criterios” en un marco de actuación diferente. Aun así, desde esta residencia insisten que “la gente mayor tiene un riesgo añadido y son muy vulnerables”.

 

Por otra parte, la Secretaria Técnica de la Federación Castellano-Leonesa de Residencias de la Tercera Edad (ACALERTE), Belén Giraldo, remarca que las mascarillas, desde febrero, ya no son obligatorias para los residentes de estos centros dado que “es su casa y viven allí” pero sí lo es para “trabajadores y visitas”. Giraldo expone que no se debe olvidar “olvidar todo lo que hemos sufrido estos dos años en la primera fase de la pandemia”. La secretaria técnica de ACALERTE considera que las residencias de la tercera de edad es un sector “muy vulnerable” puesto que conviven “mayores con muchas patologías y son caldo de cultivo para el virus”. Aun así, Giraldo opina que “es muy necesario recuperar la vida dentro de los centros con normalidad” dado que el riesgo no es el mismo y los mayores están vacunados.  De esta manera se espera que dentro de poco se recupere la normalidad en los centros de la tercera edad para que los residentes “puedan tener todas sus actividades y poder compartirlas con sus amigos”.

Belén Giraldo acentúa que la decisión de mantener la mascarilla en las residencias de mayores es “acertada” y destaca que las personas que visitan a los ancianos también deben llevar el cubre bocas puesto y asegura que “es lo más adecuado, por precaución y seguridad”.  Giraldo reconoce que los mayores necesitan “una relación de calidez, necesitan ver una sonrisay por ello, espera que esta situación “no se quede para siempre” puesto que  las residencias de personas mayores  “son sus casas e insiste que los centros de la tercera edad “no son hospitales, son sus casas para que desarrollen su proyecto de vida” aunque destaca que “la vida de los centros todavía no se ha recuperado al 100%”.

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