Las protectoras de Valladolid paralizan las adopciones: cientos de animales esperan al fin del Estado de Alarma para buscar una familia

Marvin, un perro mestizo que busca familia con la protectora vallisoletana Patitas Callejeras. PATITAS CALLEJERAS

Toman precauciones frente a las solicitudes de personas que podrían usar a los canes solo para salir de casa durante la cuarentena. El colapso o el impacto económico de la crisis del coronavirus son otras de sus preocupaciones.

A sus cuatro años Marvin continúa buscando familia. Este perro mestizo pasó uno de esos años  en la perrera provincial de Valladolid, de donde lo rescató la protectora Patitas Callejeras para buscarle un nuevo hogar, una suerte que el destino, de momento, no le ha otorgado. Tras pasar otro año en una casa de acogida, por razones ajenas a él, la asociación ha tenido que enviarlo a una residencia pagada, donde tendrá que esperar hasta que se le pueda buscar un nuevo hogar de acogida o definitivo.

 

 Así será al menos mientras dure el Estado de Alarma declarado en España por el coronavirus COVID-19, que ha obligado a varias asociaciones protectoras, incluidas las de la provincia vallisoletana, a paralizar las adopciones, acogidas o rescates. Todo ello para evitar el riesgo de ceder los perros a personas que solo lo solicitan para poder salir de casa durante la alerta.

 

Como a las personas el confinamiento, a los animales rescatados del abandono o maltrato, la espera de un hogar en el que estabilizarse se hace eterna. “Hemos paralizado adopciones y acogidas porque en los trámites se incluyen las entrevistas a las familias interesadas y en esta situación no se pueden hacer”, explica a Tribuna Sonia Pintado, presidenta de Patitas.

 

Igualmente,  relata que ha recibido llamadas para acoger a animales solo durante el tiempo que dure el Estado de Alarma: “En casi seis años no habíamos recibido tantas solicitudes nunca”.

 

La presidenta de esta protectora, que funciona únicamente mediante casas de acogida, incide en que si estas son cortas, luego es “un palo muy duro” para un animal, que se ve obligado a cambiar más veces de las necesarias de lugar de estancia.

 

“En casi seis años no habíamos recibido tantas solicitudes nunca”

En la misma situación se encuentran los animales que custodia AlmanimalVA. “Más gente se ha ofrecido como casa de acogida para poder salir de casa, me parece vergonzoso y retorcido”, subraya Cristina Sanz, de la asociación.

 

Ante la situación, esta protectora vallisoletana también ha suspendido las adopciones y los rescates, ya que no disponen de refugio y no pueden arriesgarse a dar en acogida a un can solo durante un mes.  Asimismo, a las consecuencias de la situación, se podría sumar un repunte del abandono de animales cuando acabe la alerta, como teme Sanz.

 

Lo mismo sucede en las protectoras Defaniva, Vayahuellas o Propatas, que también han anulado las adopciones o nuevas acogidas porque la situación les impide seguir su protocolo, si bien continúan dando difusión en redes sociales a sus rescatados para cuando las cosas vuelvan a la normalidad. “El que quiera adoptar podrá esperar paciente el tiempo necesario hasta que la situación cambie”, señala en un mensaje Vayahuellas.

 

“Cerramos el refugio antes de la declaración de Estado de Alarma, a los voluntarios les pedimos que no viniesen y ahora dos personas estamos cuidando a los perros siguiendo las medidas de seguridad necesarias”, relata Ana Valentín, presidenta de otra protectora vallisoletana, Motivo 113 Animales, que tiene un pequeño refugio en el municipio de Villanubla.

 

A diferencia de otras, esta asociación no ha recibido solicitudes de acogida o adopción desde el inicio de la alerta,  pero tiene ambas acciones paralizadas. Así, el labrador Yankee o la galga Shana se encuentran “parados” desde hace meses y sin poder buscar un hogar, “a pesar de ser perros sociables y buenos”.

 

IMPACTO ECONÓMICO

 

La suspensión de gran parte de su actividad supone también un impacto económico para estas protectoras que carecen, en su mayoría, de subvenciones y encuentran su supervivencia en las donaciones o recaudaciones en eventos como mercadillos, que ahora no pueden celebrar.

 

“La gente no va poder ayudar de la misma forma tras esto, porque tendrán sus necesidades… esto va a perjudicar también a todos los refugios, ya se está viendo”, lamenta Nuria Fernández, administradora de Defensa Animal Laguna.

 

"Esto va a perjudicar también a todos los refugios, ya se está viendo”

La llegada del virus ha provocado que animales del refugio de esta protectora de la localidad de Laguna de Duero, como el gato Pirata -cuyo físico hace honor a su nombre-, no puedan buscar acogida ni hogar definitivo.

 

Asimismo, en las instalaciones de la asociación, que se encuentra llena, ya que alberga a una treintena de canes y felinos, se han marcado distintas medidas de seguridad.

 

“Los voluntarios ya no vienen, a diario vamos dos personas a atender a los animales y se han cancelado los paseos habituales, solo una persona se encarga de darles un paseo corto”, cuenta Fernández, quien no espera un aumento de abandonos por esta situación porque considera que estos se producen con mayor incidencia por otras razones, como la caza.

 

El Estado de Alarma y la carencia de todos los recursos de los pueden disponer habitualmente, también impide a esta asociación continuar con su labor de rescate de forma activa. Sin embargo, Nuria Fernández apunta que si se diese un caso no podrían “dejar al animal en la calle”.

 

En el municipio vallisoletano de Medina del Campo se ubica la protectora más grande de la provincia, Scooby. A parte de más de 400 perros y cerca de un centenar de gatos, sus instalaciones acogen a gallinas, cerdos, burros o caballos que han acabado ahí por distintas circunstancias, en su mayoría por casos de maltrato animal.

 

En un refugio con esta capacidad las manos que se necesitan para llevar a cabo las tareas de limpieza, alimentación, educación o atención veterinaria son muchas. La situación actual ha obligado a la dirección del refugio a reducir a solo seis personas las que acuden a realizar estas labores, siguiendo todos los protocolos de seguridad posibles.

 

“Teníamos cien perros con adopciones procesadas que iban a viajar a países como Italia, Bélgica o Holanda para llegar a sus hogares, y se paralizó”, relata Azucena Alfonso, voluntaria de la protectora y santuario, que ahora se encuentra con las instalaciones “más colapsadas” de lo esperado.

 

Esas adopciones se habían tramitado antes de la declaración de Estado de Alarma, no obstante el refugio no las ha paralizado. Sobre ello, Alfonso hace hincapié en que se están analizando las solicitudes de una manera “infinitamente mayor” para no dejarse engañar por los que pretenden “aprovecharse” de la situación: “Hay gente solidaria que ahora tiene más tiempo y quiere ayudar, pero otros pueden solo querer eludir la cuarentena utilizando a los animales”.

 

"La gente va a tener menos recursos y, por lo tanto, ayudará menos”

“El impacto económico va a ser negativo, la gente va a tener menos recursos y, por lo tanto, ayudará menos”,  lamenta también esta voluntaria.

 

SERVICIOS PÚBLICOS

 

El miedo y las medidas de prevención no sólo se han producido en estos colectivos,  sino también en el servicio de recogida y adopción del Ayuntamiento. En el Centro Canino Municipal de Valladolid se ha paralizado el programa Adopta, pero se mantiene la recogida, según indica el director del área de Salud Pública y Seguridad Ciudadana, Miguel Ángel Sancho.

 

“Apenas ha habido recogidas estos días y a los que han demandado adopción les hemos dicho que es imposible, porque no se puede ver a los perros, recomendarles cuál es el adecuado para ellos y entregarlos”,  matiza. 

 

En un primer momento, el centro anunció en un mensaje en la web del Programa Adopta que a partir del 16 de marzo sólo se atenderían "las peticiones de adopción y entregas de animales, mediante cita previa telefónica". Una decisión sobre la que la Asociación Animalista Libera! pidió información oficial, ya que no la consideraban "responsable" de acuerdo a la situación. Las solicitudes del colectivo no han sido respondidos, como señalan, si bien el aviso se retiró de la web del programa.

 

La postura es distinta en el servicio provincial, gestionado por el centro La Yosa, ubicado en Simancas, donde se mantienen las adopciones y las recogidas.

 

El responsable del servicio, José Manuel Sastre,  señala que el número de perros recogidos ha descendido, aunque cree que las adopciones se van a “retrasar” porque la gente tiene “miedo”. “Damos en adopción entre 26 y 28 perros al mes y en marzo solo han podido salir una decena”, avisa.

 

La saturación, la imposibilidad de rescatar a más animales necesitados o el impacto económico son las principales preocupaciones de algunas de las protectoras de la provincia. Las mismas reclaman a los ciudadanos responsabilidad con sus animales y la intención de adoptar, así como exigen evitar la difusión de bulos sobre la transmisión del virus y las mascotas.

 

 “Sienten”, recuerdan. Y es que la crisis causada por el coronavirus perjudica y perjudicará a muchas personas y sectores, también a estos voluntarios -asociaciones o particulares-, a su labor y a los animales, que ya sufren situaciones como el abandono, el maltrato o el sacrificio "todo el año".

 

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