Las protectoras de animales de Valladolid intentan subsistir en la nueva normalidad 

Alaska, perra que tras cuatro años en la perrera fue rescatada por Defaniva y ahora busca acogida o adopción. DEFANIVA

La crisis también afecta económicamente a estos colectivos que no ven un aumento del abandono relacionado con la pandemia, pero si han recibido peticiones de adopción como excusa para salir en el confinamiento 

 

Todos los veranos, el número de mascotas abandonadas da un salto. A esta realidad se le ha unido a la pandemia. Aunque en otros lugares se ha relacionado esta subida de cifras con el coronavirus, la Real Sociedad Canina de España (RSCE) estima el aumento del abandono en un 25% desde el inicio de la desescalada, las responsables de algunas de las protectoras vallisoletanas han señalado que no ha sido su caso. Sin embargo, han tenido otro gran problema, el mantenerse a flote en esta nueva normalidad en la que no les queda otra que subsistir con las aportaciones de sus colaboradores y el traslado de sus actividades a Facebook.

 

Nuria Fernández, de Defensa Animal Laguna, asegura que su “situación no ha cambiado por el confinamiento”. Cuenta que han recogido algún cachorro, pero sobre todo muchos gatos: “Muchas camadas de gatitos, la gente no esteriliza y hemos recogido muchos”, apunta. Asimismo, lamenta que esto se repetirá a lo largo del verano y que es lo normal en las vacaciones veraniegas.

 

“Cuando volvimos a la perrera tras el confinamiento a adoptar más perros, nos dijeron que había mucha gente interesada en dejar allí perros pero que por ley no podían hacerlo si no habían estado más de seis meses con ellos por el coronavirus”. Es por esto por lo que Isabel Herrero, presidenta de la asociación Defaniva (Defensa de animales de Valladolid), prevé un repunte de abandonos desorbitante en el mes de septiembre.

 

Tener perro durante el confinamiento supuso para muchos una ventaja, una oportunidad de respirar ese aire fresco que otros solo cataban a través de la ventana o el minuto que tardaban en llevar la basura al contenedor y regresar al encierro. Sin embargo, mucha gente se olvidó de que se trata de una necesidad de la mascota y no de una excusa para poder salir de casa.

 

“Llamaba gente ofreciendo ayuda para cuidar a los perros, gente que ahora tenía tiempo para ello al trabajar desde casa, pero otros directamente llamaban para decir que querían un perro para el confinamiento. Isabel Herrero cuenta algo indignada cómo algunas personas trataban a los animales como si fueran meros objetos que usar durante la cuarentena para beneficio propio y luego devolver.

 

Lo mismo cuenta Cristina Sanz, de Almaanimal Valladolid, “había gente que nos llamaba directamente para decirnos que quería un perro para el confinamiento, solo durante el confinamiento. Ninguna llamada tuvo éxito, pues las protectoras paralizaron sus procesos de acogida, además el proceso de adopción es largo y selectivo y se cuida que los animales no lleguen a manos de aquellos que solo “quieren utilizarlos”.

 

“Nosotros por ejemplo durante el confinamiento es cierto que paramos las adopciones nuevas, siempre que alguien se interesa en adoptar un animal hacemos un periodo de acogida para ver si todo va bien, esto no lo hicimos. Lo que sí que hicimos fue proceder a la adopción si alguna casa de acogida llevaba tiempo con el perro y se decidía a adoptar”. Cristina Sanz explica que Almaanimal no ha recibido ninguna devolución por parte de las familias al tratarse de “adopciones seguras”, que ya llevaban tiempo gestionándose.

 

DIFICULTADES EN LA NUEVA NORMALIDAD

 

Las protectoras no reciben subvenciones, son asociaciones sin ánimo de lucro que se mantienen en pie gracias a las colaboraciones y a eventos como mercadillos o encuentros, que no han podido realizarse debido a la pandemia.

 

“Solemos hacer una quedada solidaria en un bar que admite animales y allí vendemos los productos y recaudamos dinero, también a través de una plataforma a través de la cual se puede donar un euro al mes”, relata Isabel. Tras el confinamiento Defaniva ha intentado volver a ponerlo en marcha, sin embargo el proceso parece largo. “El Ayuntamiento nos pide una serie de requisitos que antes no pedía, también tiene que cumplirlos el bar, y entre una cosa y otra nos va a llegar septiembre”, cuenta la presidenta.

 

Las tres asociaciones han adaptado sus mercadillos al formato online, a través de Facebook. Sin embargo, todas ellas señalan la dificultad del proceso ya que el producto se adquiere vía internet pero el reparto lo hacen los miembros de las asociaciones, que tienen también sus propios trabajos y el compaginar los horarios o las entregas, entre otras cosas, dificulta el trabajo.

 

“Tendremos que esperar a septiembre a ver si mejora la cosa”. Nuria Fernández, de Defensa Animal Laguna, espera, como todas poder reactivar los puestos en los centros comerciales y en la calle pronto.

 

Poco a poco y sin bajar la guardia las protectoras esperan reforzar su actividad, que, a pesar de los problemas ha continuado con el único y principal objetivo, dar a los animales que lo necesitan un hogar seguro donde se sientan queridos.

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