Las pérdidas dejan al Aula Alimentos de Valladolid sin la final de Copa

Las de Miguel Ángel Peñas acusaron el desgaste del partido ante Guardés y se vieron superadas ante la imponente defensa de Elche que asfixió el ataque pucelano y le forzó a cometer muchos errores.

El Aula Alimentos de Valladolid se queda a las puertas de la final de la Copa de la Reina después de perder ante el BM Elche en un partido en el que las pérdidas, a causa del entramado defensivo ilicitano acabaron siendo una losa muy difícil de levantar.

 

Joaquín Rocamora planteó una defensa muy adelantada y profunda que atosigó el ataque vallisoletano desde el minuto uno y hasta el 60. Lo busco de todas las maneras, pero no pudo superar el muro franjiverde ante el que Aula nada pudo hacer.

 

La velocidad que intenta imprimir siempre el conjunto de Miguel Ángel Peñas esta vez le pasó factura ante un Elche que tomó buena nota del partido de las pucelanas ante Guardés. También el cansancio se hizo notar en las piernas y sobre todo en la cabeza de las jugadoras. Durante el primer tiempo Aula no encontró sensaciones en la parcela ofensiva y comenzaron a llegar las primeras pérdidas que permitían a Elche dominar en el marcador con cierta holgura.

 

A pesar de ello las vallisoletanas no perdieron la cara al partido y  aprovecharon las pocas exclusiones ilicitanas para siempre estar cerca en el marcador. Llegaron a dominar las de Rocamora hasta por cinco goles durante la primera mitad, pero el arrojo pucelano salió a relucir para quedarse tan solo dos abajo en el tiempo descanso. Hasta ese momento era un resultado corto (10-8). Quedaba mucha tela por cortar y se esperaba que las de Peñas encontraran la manera de superar la defensa.

 

Tere nada más salir puso al Aula uno abajo, pero esa sería la menor renta de la que disfrutarían en lo que quedaba de encuentro. Lejos de haber encontrado la manera de superar la defensa el equipo se vio más atascado y tan solo las individualidades de las pucelanas permitían sorprender al sólido Elche, que a través de la defensa lograba recuperar muchos balones.

 

Las múltiples pérdidas se repitieron en esta segunda mitad y el total llegó a la veintena. Tal cantidad de errores forzados y no forzados hacen imposible ganar un partido, más aún si en defensa tú no estás a la misma intensidad para poder robar. Con todo el pescado ya vendido el encuentro derivó en un intercambio de goles hasta que la bocina del final del partido desataba la alegría entre las ilicitanas y la decepción entre las vallisoletanas, que soñaban con entrar en su segunda final de Copa consecutiva. El marcador final (24-17) reflejó la superioridad de las finalistas y el largo camino por recorrer aún de este joven equipo.

 

Toca aprender de los fallos y prepararse para el comienzo de la temporada, el próximo 12 de septiembre ante el BM Pereda. Peñas habrá tomado toma y a pesar de la derrota se marchará orgulloso del papel realizado por sus jóvenes jugadoras.