Las mujeres voluntarias de Íscar que confeccionaron más de 11.000 mascarillas de manera solidaria

Un total de 64 mujeres voluntarias se han esforzado al máximo para hacer material de protección sanitaria para hospitales, residecias y otras asociaciones que lo han necesitado 

Cuando Mari Flor llamó a unas pocas amigas para que le ayudaran a hacer unas batas para la residencia Santa María de los Mártires, no esperaba que este fuera el comienzo de una larga y entrañable historia de esfuerzo y solidaridad. Las protagonistas de esta historia han sido 64 mujeres que, con el apoyo de asociaciones, empresas y el propio pueblo de Íscar, han confeccionado en total 12.000 batas y más de 11.000 mascarillas, las cuales han repartido por hospitales, residencias, institutos, etc., de manera totalmente voluntaria.

 

El problema de la COVID19 empezó a hacerse más y más grande, hubo mucha gente que quiso ofrecer su ayuda a entidades que la necesitaban. La situación se complicaba por momentos y la carencia de material de protección sanitaria brillaba por su ausencia. Mari Flor, de la mercería La Flor de Íscar, comenzó junto a algunas amigas a hacer batas de plástico para la residencia del municipio. Surgió la idea de enviar batas a otros lugares que también lo necesitaban, como los hospitales, por ello, desde la mercería colgaron un video en las redes sociales donde explicaban qué estaban haciendo para que la gente se sumara a la iniciativa.

 

Llegaron a unirse al proyecto de las batas 50 mujeres, que lo dieron todo durante tres meses, cosiendo batas que luego mandaron a los hospitales como el Clínico, a la residencia de Íscar y otras que llamaban pidiendo su ayuda, a Medina del Campo, etc. Estas mujeres que trabajaron sin apenas descanso durante los duros meses de confinamiento por la salud de los demás llegaron a confeccionar 12.000 batas. Durante el proceso, surgió también la idea y necesidad de continuar la labor solidaria y añadir las mascarillas al plan.

 

“En Íscar no encontrábamos mascarillas por ningún lado”. Un amigo de Mari Flor le comentó entonces esta nueva idea de hacer mascarillas reutilizables, que solo tenía un inconveniente: el dinero. Pronto muchas de las asociaciones que ya habían colaborado con las batas, se volcaron con este nuevo reto. Entre ellas, la empresa Marcos Martínez Minguela de Íscar, la Asociación Sociocultural Villa de Íscar y la Asociación de Comerciantes de Íscar. Además se sumaron al grupo más mujeres, llegando a ser 64 voluntarias en total.

 

Con el granito de arena que fueron aportando todos aquellos que participaron en la iniciativa y siguiendo las indicaciones de Sanidad, este decido y altruista equipo comenzó a hacer mascarillas higiénicas reutilizables TNT, superando la increíble cifra de 11.000 mascarillas. Con la ayuda del Ayuntamiento de Íscar las repartieron a todos los vecinos. Las mascarillas que sobraron las llevaron al centro de salud, al Taller Ocupacional, al AFACI, a institutos,  también a la parroquia, “para las comuniones que van a intentar hacerse en agosto”, al Ayuntamiento y también a aquellas entidades que habían ayudado en el proyecto.

 

La mercería Flor de Íscar ha homenajeado en su cuenta de Facebook a todas estas mujeres que han realizado un enorme trabajo poniendo todo su esfuerzo a la hora de confeccionar todo este material, que ha contribuido enormemente a luchar contra la pandemia. Mari Flor ha señalado la importancia de llevar a cabo proyectos como este, en el que todo el mundo puede participar y aportar su ayuda. “Nos han llegado cartas de agradecimiento por parte de los médicos del Hospital Clínico”. Los resultados son visibles y Mari Flor está orgullosa de “la gente que ha colaborado y del trabajo que han hecho”.