Las fiestas de La Rubia trasladan sus carruseles al aparcamiento de Vallsur con polémica vecinal
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Las fiestas de La Rubia trasladan sus carruseles al aparcamiento de Vallsur con polémica vecinal

Entorno donde se instalan los carruseles

Tras veinte años ocupando el entorno del antiguo Matadero

La nueva ubicación de los carruseles con motivo de las fiestas de La Rubia ha generado polémica. El traslado, acordado por el Ayuntamiento de Valladolid, de su original sitio en el entorno del LAVA al aparcamiento del centro comercial Vallsur ha puesto en pie de guerra a los vecinos del barrio, que consideran la decisión como “un capricho de tres funcionarios públicos que pagamos entre todos”, en palabras de su portavoz, Carlos Gutiérrez.

 

Tras veinte años localizados cada octubre en el Laboratorio de las Artes de Valladolid, en el antiguo matadero, es ahora cuando los niños de la zona tendrán que desplazarse al final del Paseo de Zorrilla para poder celebrar sus fiestas. Ante esta situación, Gutiérrez ha afirmado que “va a parar a un lugar capitalista que arruina al pequeño comercio y que no es ni La Rubia”.

 

Los motivos del traslado, y según la Asociación de Vecinos de La Rubia, son diversos. En primer lugar, se alegan razones de estética. Para Gutiérrez, el argumento es “poco inteligente” y no tiene excusa porque “la fachada del teatro (LAVA) es una monstruosidad urbanística”.

 

Además, ha afirmado que el Ayuntamiento “está tomando el pelo” a los vecinos y que “no se pueden permitir jugar con el pan de los trabajadores”, en relación con las familias feriantes “que viven de las fiestas de los barrios”.

 

El segundo de los motivos reside en la acústica del recinto y su insonorización ante el ruido proveniente de los elementos feriales, a lo que responden que “es mentira” y que “un edificio de esas características debería estar insonorizado”, concluye.

 

Los vecinos todavía mantienen la esperanza de poder recuperar la ubicación original de los carruseles antes del comienzo de las fiestas, que se desarrollarán del 4 al 13 de octubre, e imponen un plazo al Consistorio de hasta el día 5 para modificar una decisión que ha puesto en pie a todo un vecindario.