Las denuncias de cotillones supuestamente ilegales vuelven... por Navidad

El particular que denunció el pasado año al hotel Felipe IV denuncia este año otros cinco establecimientos donde supuestamente se realizarán fiestas ilegales. Critica "la pasaividad" del Ayuntamiento.

Con la llegada de las fechas navideñas, las fiestas de fin de año se convierten en un clásico, igual que el turrón, el anuncio de la Navidad o las doce campanadas. Se trata de los cotillones que proliferan en Valladolid para dar la bienvenida a un nuevo años. Pero algunas de estas fiestas son ilegales. Así lo cree un hostelero de Valladolid que recuerda la denuncia interpuesta al Hotel Felipe IV el pasado año, al que acusa de “no disponer de licencia para ello, triplicar el aforo, organizar dos prefiestas con barra libre y vender más de la mitad de entradas a menores”.

 

En esta ocasión, este hostelero vallisoletano se queja de que varios establecimientos anuncian cotillones ilegales. Para ello, ha interpuesto denuncia en el Ayuntamiento de Valladolid contra las fiestas anunciadas de Vanity, Triángulo Mágico 9.0, Sapphire, La Aguada de Felipe IV y Palmitos.

 

Esto hace mucho daño a los hosteleros intentan a diario a hacer las cosas bien, sin saltarse la normativa ni las leyes”, explica G.F, quien el pasado 2 de diciembre, en representación de su abogado y en representación de varios hosteleros de la ciudad, ha denunciado ante la delegación de Hacienda de Valladolid y ante la inspección de Trabajo de Valladolid, la organización de cinco macro-cotillones previsto para el 1 de enero.

 

En las citadas denuncias, que se ilustran esta información, se exige la “suspensión o prohibición de los cinco cotillones mencionados y en su caso la clausura los días de cada evento, además de la instrucción ordinaria del procedimiento sancionador”.

 

El denunciante está harto “de la pasividad” del Consistorio. “El Ayuntamiento el pasado año tendría que haber suspendido el cotillón. Llamé a la Policía, pasadas las dos de la madrugada, para que acudieran a ver si el aforo era correcto y realizaran una medición acústica de sonido. La respuesta fue que lo consultaría con sus superiores, y más tarde me devolvió la llamada diciendo que todo era legal”, recuerda el afectado.