Las criadas
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Las criadas

¿Qué mensaje lleva dentro la obra de teatro Las criadas de Jean Genet? Bueno, el teatro no debe tener mensajes. El teatro se ocupa de mirar lo pequeño, el resquicio, la grieta. Las criadas hace preguntas y el espectador tiene que responderlas. Tiene que salir a la Calle Angustias nevada lleno de dudas e interrogantes y resolverlas con todos los “yoes” que lleva dentro.  


Ana Torrent, Alicia  Borrachero y Jorge Calvo hacen un trabajo estupendo y creíble desde el minuto uno. Los tres, sí, lo tres hacen algo muy complicado y difícil: expresan con sus miradas, sus silencios, su caminar por las tablas del Teatro Calderón las verdades y mentiras eso de que yo soy otro y ese otro… también soy yo.


Las hermanas Claire y Solange Lemercier (Torrent y Borrachero) atrapan al espectador  con cada palabra;  nunca había oído en este teatro tanta claridad de voz  que se escucha  por igual a todos sus rincones, y, conmueve y de qué manera. Jorge Calvo está fenomenal. Creo que estaría extraordinario si mantuviera el tono ese de soberbia y despecho con “sus criadas” de manera más continuada y no “se gustara” cambiando de voz porque endulza su personaje y no es necesario ni conveniente.


La maldad, el asesinato, los prejuicios, el robo, la intriga… hay de todo en Las criadas. Las criadas son un espejo donde se contempla todas las debilidades humanas. Es el reflejo de unas historias donde nadie sabe ya lo que es y lo que quiere ser. Cuando el rencor aparece en tu corazón tienes un serio problema. “Tú, hijo, sin rencores”.


La versión que ha realizado Paco Becerra  de la obra de Genet es brillante para decirlo corto. Toda la historia se desarrolla en tres metros de escenario. Una decoración mínima con  esa luz de quirófano que parece pensada para que sobresalga la palabra y el gesto de Torrent, Borrachero y Calvo  a cargo de Felipe Ramos dota a las escenas de la atmósfera precisa para que el espectador se crea y viva lo que está pasando “allí”.   


La música de Luis Miguel Cobo potencia el juego de espejos que propone la obra y lleva al espectador por territorios oníricos desconocidos y peligrosos cuando llega a empatizar con alguna de las hermanas Lemercier y por momentos está de acuerdo en “que por fin se beba la tisana con el veneno y acabe con su vida para siempre”. Porque el ama es buena, es generosa y nos quiere un montón, pero se la quieren cargar a toda costa.   

 

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