Las consecuencias de la primera vuelta al mundo de Elcano (II)
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Las consecuencias de la primera vuelta al mundo de Elcano (II)

En esta serie para los lectores de Tribuna en toda Castilla y León, después de la que tuvimos sobre la gran circunnavegación de 1519/1522, estamos dando un repaso a las consecuencias importantes de la primera vuelta al mundo. Ya vimos una serie de realidades al respecto, y hoy vamos a centrarnos en los muy interesantes testimonios que se produjeron a partir de los propios navegantes. Con una gran riqueza de aportaciones, que trataremos de exponer una a una, porque además del célebre libro de Pigafetta, hay muchas más informaciones interesantes, empezando por la del propio Transilvano.

El libro de Transilvano

 

El secretario del rey Carlos I, Maximiliano Transilvano, envió el 5 de octubre de 1522 al cardenal arzobispo de Salzburgo, Mateo Lang, una carta para notificarle los sucesos acontecidos durante el viaje de circunnavegación Magallanes/Elcano de 1519/1522. Toda la información que acumuló, la extrajo de los miembros de la navegación con quienes se entrevistó: el primero de ellos el propio Elcano, en su viaje a Valladolid a ver a Carlos V. Esa crónica, la primera difundida, antes que la de Pigafetta, tuvo gran difusión en su época en toda Europa.

 

De la obra se conserva una traducción española –originariamente se escribió en latín— que se guarda en la Real Academia de la Historia; y que está transcrita en la obra, ya citada, de Fernández de Navarrete en su colección de Los viajes y descubrimientos que hicieron por mar los españoles desde fines del siglo XV[1].

 

Transilvano –que casó con una hija de Cristóbal de Haro—, hizo especial hincapié en la llegada a la isla de las Especias, realizando un retrato pormenorizado de sus habitantes y costumbres, así como de los distintos tipos de especias que hallaron. El último capítulo, muy breve, se dedicó al regreso a España huyendo de los portugueses y doblando el cabo de Buena Esperanza, para luego pasar por las Islas de Cabo Verde.

 

La arribada al puerto de Sevilla la sitúa Transilvano «a diez días del mes de septiembre del año del señor de 1522», cuando en realidad fue el día 8, con dieciocho marineros «más dignos de ser puestos en inmortal memoria que aquellos argonautas que con Jasón navegaron y fueron a Colchides, de quien los antiguos poetas hacen tanta celebridad».

 

Informe de Francisco Albo

 

Acompañante de Elcano en la entrevista con Carlos V, sirvió como contramaestre en la nao Trinidad, aunque desde Las Molucas regresó ya como piloto de la Victoria. En razón a su oficio, fue recogiendo las distancias recorridas día a día, y señalando las medidas de las latitudes y longitudes; un texto único para conocer las escalas de la expedición[1].

 

Conocido como Derrotero del viaje, el diario de Francisco de Albo fue publicado por Martín Fernández de Navarrete en su Colección de los viajes y descubrimientos que hicieron por mar los españoles desde fines del siglo XV [2]. En esa obra, se llama a Magallanes por el nombre de Sebastián, en lugar de Hernando o Fernando; una posible confusión entre el portugués y Juan Sebastián Elcano[3].

 

Martín Méndez: cinco tratados

 

Se trata de una recopilación de documentos por el sevillano Martín Méndez, escribano de la nao Victoria. Fue resultado de un encargo de Elcano y Gómez de Espinosa, antes de la partida de la Victoria de Tidore para España.

 

Méndez fue uno de los 18 marineros de la Victoria que quedaron en Cabo Verde al salir Elcano a toda velocidad. Regresó a España, vía Lisboa, algunos meses después, y se reenganchó en la expedición de Sebastián Caboto al Maluco, quien cambió su destino para quedarse en el Río de la Plata, por el falso anuncio de que allí había grandes riquezas. Hubo protestas de Méndez y de Miguel de Rodas (también reenganchado), y Caboto les castigó dejándoles abandonados en una isla. Tratando de salir de ella en una canoa, fueron posible pasto de los tiburones[4].

 

El efecto diplomático de los documentos de Méndez fue definitivo, a la hora de procurar que las Molucas se encontraban dentro de la demarcación de Tordesillas asignada a Castilla, al exponerse los lazos de vasallaje de una serie de caciques indígenas con la Corona de España.

 

Diario de Pigafetta

 

Es el libro más conocido sobre el viaje de Magallanes-Elcano. Gentilhombre de Vicenza (Italia) y caballero de la Orden de Rodas, la primera edición parcial de esta obra se publicó en París, con caracteres góticos, por el librero Simone Colines, alrededor de 1530. Seis años más tarde, se editó en Venecia la primera edición italiana[1]. En 1800 Carlo Amoretti, archivero de la biblioteca Ambrosiana de Milán, descubrió una copia completa del manuscrito de Pigafetta[2].

 

En cuanto a las ediciones en español, la primera fue la publicada en París en 1860, dentro de la colección de Eduardo Charton titulada Los viajeros modernos o relaciones de los viajes más interesantes e instructivos que se hicieron en los siglos XV-XVI[1], en la que se incluía un buen número de notas e ilustraciones. Luego, las ediciones se han sucedido, siendo las más importantes la realizada por Federico Ruiz Morcuende en 1922, y la más reciente de Isabel de Riquer en 1999[2].

 

Antonio de Pigafetta. Retrato tradicionalmente atribuido al cronista del primer viaje alrededor del mundo. Del libro Los mapas y la primera vuelta al mundo, Instituto Geográfico Nacional, Madrid, 2019.

 

En su relato del viaje de circunnavegación, Antonio Pigafetta asegura que el rey Manuel I envió algunos navíos hacia el cabo de Buena Esperanza, y antes al Río de la Plata, con el propósito de impedir la empresa de Magallanes, pero nada en concreto se sabe sobre tales armadas. E incluso llegó a comentarse que una poderosa flota lusa tuvo el encargo expreso de llegar al Maluco, y apresar a Magallanes y sus hombres, si efectivamente los encontraba en aquellas partes[3].

 

Por lo demás, el diario de Pigafetta sigue siendo un testimonio con no pocas fabulaciones, pero valioso. Cierto que con numerosas loas de Magallanes y ninguna cita de Elcano.

 

Relato del grumete Luis Peres

 

En 1554, en su colección de viajes, Giovanni Battista Ramusio recogió un texto cuyo encabezamiento reza «Narrazione di un portoghese compagno di Odoardo Barbosa, quel fue sopra la nave Vittoria dell’anno 1519».

 

Barbosa, ya sabemos, pariente de Magallanes, se embarcó en la expedición y viajó en ella hasta morir con Magallanes en la batalla de Mactán. Su autor pudo ser Luis Peres, grumete de la Trinidad, enrolado bajo el nombre de Luis de Beas, por el topónimo de Galicia de donde tal vez fue originario[1].

 

Manuscrito de Leiden

 

El humanista portugués Fernando de Oliveira (1507-1582), entre los años 1560 y 1570, realizó una transcripción de un manuscrito sobre el más largo viaje y la completó con una serie de fuentes. El hecho de que la parte correspondiente al regreso de la nao Victoria era tan sucinta, hizo sospechar a los estudiosos que su autoría podría deberse a Andrés de San Martín, o el propio Gonzalo Gómez de Espinosa.

 

El cosmógrafo Andrés de San Martín, embarcado primero en el San Antonio y que pasó más tarde a la Victoria, murió en Cebú en la matanza del cacique Humabón, en mayo de 1521. Había escrito un diario que cayó en manos de Duarte de Resende; factor portugués de Ternate que, con tan interesante material, compuso un manuscrito que legó al cronista Juan de Barros, que lo utilizó en su Decada III, publicada en 1563; donde se recogió «entre algunos papeles, un libro escrito por Gómez de Espinosa sobre su viaje»[2].

 

Diario de León Pancaldo

 

León Pancaldo, genovés, era viajero en la nao Trinidad, que quedó en Tidore para reparaciones. Sufrió el mismo largo vía crucis de Gonzalo Gómez de Espinosa, según se verá más adelante.

 

Fue autor de un diario titulado «Navegaçam e vyagem que fez Fernando de Magalhaes de Sevilha pera Maluco no anno de 1519», que es conocido como el «rotero de un piloto genovés», del que no se conserva el texto original. La nota que cierra el texto advierte: «E isto foi tresladado de hum quaderno de hum piloto genoés, que vinha na dita nao, que escreveo toda a viagem como aqui está».

 

Existen tres ejemplares del diario de Pancaldo, uno en la Biblioteca Nacional de Francia, otro en el Archivo de la Torre do Tombo de Lisboa y un tercero en la Real Academia de la Historia de Madrid; los tres, en portugués. El texto es importante por ser la única fuente relativa a las peripecias de la Trinidad cuando se separó de la Victoria.

 

A su regreso a Europa, Pancaldo se dirigió a Francia, donde propuso, sin éxito, a Francisco I realizar un nuevo viaje a las Molucas. Y llamado después por Juan III a Portugal, renunció a pilotar nada, porque «necesitaba descansar». Ello no le impidió cambiar de idea años después: en 1536, en Sevilla, se alistó como piloto en una nave fletada por comerciantes genoveses rumbo al Perú. Tras muchas y aparatosas peripecias, murió en agosto de 1540 en el río de la Plata, sin haber podido vender las mercaderías que llevaba al haber sido acusado de contrabando[1].

 

Libro de Mafra

 

El extraordinario texto atribuido a Ginés de Mafra[2], no tendría difusión hasta 1920, cuando fue publicado por Antonio Blázquez, bibliotecario de la Real Sociedad Geográfica, junto a otros textos relativos a descubrimientos hispanos en el Pacífico[3].

 

Sea como fuere, el relato en cuestión es fuente imprescindible para el estudio de la expedición de Magallanes y de la ulterior odisea de la nao Trinidad. Sobre todo, teniendo en cuenta que Mafra manejó los papeles del cosmógrafo Andrés de San Martín, muerto en Mactán. Fue muy crítico con la personalidad desabrida y autoritaria de Magallanes[4].

 

 

Seguiremos la próxima semana, y en el interim, los lectores de Tribuna pueden dirigirse al autor a través del correo electrónico [email protected]

 


[1] Ibídem, pág. 262 y sig.

[2] Libro que trata del descubrimiento y principio del estrecho que se llama de Magallanes, Ed. de A. Blázquez y D. Aguilera, Madrid, 1920.

[3] A. Blázquez y Delgado Aguilera, Descripción de los reinos, costas, puertos e islas que hay desde el Cabo de Buena Esperanza hasta los Leyquios, Real Sociedad Geográfica, Madrid, 1920.

[4] Braulio Vázquez Campos, “Relación de Ginés de Mafra”, ob.cit, pág. 149.

 


[1] Consuelo Varela, “Los cronistas del viaje de Magallanes y Elcano”, en Actas del Congreso Internacional de Historia Primus cirdumdedisti me, V Centenario de la Primera Vuelta al Mundo, Valladolid, 20-22.III.2018, pág. 262.

[2] Consuelo Varela, “Los cronistas del viaje de Magallanes y Elcano”, ob.cit., pág. 262.

 


[1] Administración del Correo de Ultramar, X. de Lassalle y Mélan, Paris, 1860.

[2] Alicia Vallina Vallina, “Los cronistas de la gesta…”, ob.cit., pág. 410.

[3] Rui Manuel Loureiro, “El malogrado viaje de la Trinidad y la expedición al Maluco de Antonio de Brito”, en La primera vuelta al mundo, Taberna Libraria, Madrid, 2019, pág. 102.

 


[1] El viaje de Antonio de Pigafetta se publicó, abreviado y en francés, sin fecha, por Simon de Colines. La primera edición del texto completo en italiano es de Venecia, 1536: II viaggio fatto da gli spagnoli a torno a’l mondo; luego, se recogió en la Raccolta de navigazioni e viaggi, de Gian Battista Ramusio, 1550. El manuscrito original se conserva en la Biblioteca Ambrosiana de Milán. El texto que nos ha servido aquí procede de la traducción de Federico Ruiz Morcuende: Antonio Pigafetta, Primer viaje en torno del globo, edición del IV Centenario, Viajes Clásicos, núm. 23, Madrid, Calpe, 1922.

[2] En italiano existen muchas ediciones modernas. Una de las más interesantes es la realizada, en dos volúmenes, por Mario Pozzi en 1994.

 


[1] Consuelo Varela, “Los supervivientes del viaje de Magallanes y Elcano”, en La primera vuelta al mundo, Taberna Libraria, Madrid, 2019, pág. 139.

[2] Madrid, Imprenta Nacional, 1853. Alicia Vallina Vallina, “Los cronistas de la gesta y otras fuentes documentales”, en V Centenario de la primera vuelta al mundo de Magallanes y Elcano, Revista General de Marina, tomo 277, agosto-septiembre 2019, pág. 405 y sig.

[3] Alicia Vallina Vallina, “Los cronistas de la gesta…”, ob.cit., pág. 407.

[4] Vidas épicas, https://www.rutaelcano.com.

 


[1] Alicia Vallina Vallina, “Los cronistas de la gesta y otras fuentes documentales”, ob.cit., pág. 409.

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