Las compras son para el invierno

Desde siempre se ha tirado del refranero para justificar muchas de nuestras decisiones e impulsos.


 

Los refranes forman parte del acervo popular, son admitidos por la mayoría, por tanto legítimos, demostrables y creíbles. En invierno se estila mucho uno que dice “al mal tiempo, buena cara” y su versión evolucionada que vendría a ser algo así como “al mal tiempo, shopping”. Es cierto, no hay nada como ir de compras, -ya sea en su modalidad presencial o virtual- para llenar esos huecos emocionales de los que nos privan, entre otros motivos, los efectos del crudo invierno.

 

Ciertamente comprar produce un “gustirrinín” que puede convertirlo en adictivo. Hay quien lo equipara al sexo. Las personas experimentamos un gran placer al salir de tiendas, ya que nuestro cerebro libera una descarga de dopamina y endorfinas, las mismas sustancias que genera en nuestra cabeza la 'central de datos' cuando comemos chocolate o mantenemos relaciones sexuales. Si a ésto añadismo la bajona que nos producen los días grises, con frío y lluvia, abrazaremos el shopping con el doble de fuerza.

 

Pero no se trata de comprar por comprar, por beneficiarse de sus efectos terapéuticos, sino de hacerlo de forma inteligente para que a su vez la compra sea productiva en términos de rentabilidad. Más allá de las rebajas, existen épocas en las que es más fácil comprar aquellos artículos que con mejor balance en la relación calidad-precio, y excepción hecha de la Navidad el invierno lo es. Uno de los ámbitos en los que lo tienen más claro es el del fútbol profesional. En la Liga española por ejemplo, la llamada por muchos ‘Liga de las Estrellas’, se abre cada mes de enero una ventana de fichajes en la que los equipos pueden intercambiar ‘cromos’ tanto con el resto de conjuntos de la competición nacional como con clubes de ligas extranjeras. Se dan salida a jugadores que por falta de adaptación o estado de forma ya no son rentables y se fichan a otros con características propicias para triunfar en su nuevo destino.

 

Tu equipo pide 'fichajes'

 

Con nuestro equipo de esquí deberíamos hacer lo mismo que con el de fútbol, renovarlo en invierno con lo mejor y al mejor precio. A diferencia de éste, en el que el director deportivo tiene la voz cantante y tú ni pinchas ni cortas, en el armario deportivo tienes el control absoluto. Si eres nuevo en estos menesteres lo primero que debes saber qué beneficios te va a reportar la práctica del esquí y el equipamiento que te hará falta para convertirte en un consumado esquiador.

 

Cada temporada este deporte gana más adeptos. En invierno es la estrella gracias a que nos pone en contacto con la naturaleza al tiempo que ejercitamos nuestros músculos de forma completa, activando todas las partes del cuerpo.

 

Para su práctica se requiere una forma física elevada y un equipamiento apropiado, ya que es la herramienta que nos permitirá una perfecta ejecución de la actividad evitando lesiones. En este sentido, todas las partes del cuerpo tienen que estar protegidas adecuadamente con prendas que nos resguarden del frío y nos faciliten la movilidad. Una de las partes más importantes del equipo de esquí son las fijaciones que tienen la función de protegernos de las lesiones, ya que mantienen las partes del cuerpo sujetas. Otros protagonistas del equipo son las botas. Es fundamental hacerse con unas que se adapten perfectamente a nuestras necesidades, ya que vamos a pasar largas horas con ellas practicando deporte. Es necesario que nos faciliten un agarre del tobillo y las demás partes del pie para evitar lesiones, sin olvidar la cualidad de facilitar una buena movilidad para el mejor desarrollo de la actividad.

 

Los esquís son otra parte fundamental del equipo de esquí, la extensión de nuestros pies, con los que nos vamos a desplazar a lo largo de toda la jornada. Si somos principiantes es mejor elegir esquís más cortos que son más fáciles de manejar, aunque el deslizamiento no es el mismo que con otros mayores. Es importante que los esquís frenen adecuadamente y que practiquemos esta frenada antes de ponernos en pista, ya que es clave saber cómo parar en situaciones de peligro. En cuanto a los bastones, nos servirán para desplazarnos. Pero en caso de caída, al estar agarrados a ellos, pueden causarnos lesiones en los dedos pulgares de las manos. Para evitarlo necesitamos utilizar palos con mangos ergonómicos que se adapten a las manos y no meter nunca las manos en las gomas que acompañan al mango ya que el riesgo de lesión aumenta.

 

La ropa del esquiador es su piel en medio de la nieve. Tiene que mantener el calor corporal de la mejor forma posible. No debemos olvidar que el esquí es una actividad física y por lo tanto la transpiración va a ser alta por la continua movilidad. Por ello, la ropa tiene que transpirar y eliminar el exceso de humedad manteniendo la temperatura adecuada para que nuestro cuerpo no se enfríe. Se compone de un mono, un cortavientos o cazadora, guantes, gorro, y una parte de gran importancia son las gafas de sol, cuya función es la de proteger nuestros ojos de los rayos solares que al reflejar sobre la nieve pueden dañarnos las corneas. Por eso las gafas tienen que ser oscuras y homologadas para la practica del esquí.

 

Las compras, como el esquí, son para el invierno. Y como te has armado de las endorfinas suficientes con la compra de tu nuevo equipo, te recomendamos que lo estrenes practicando ski en Andorra, uno de los lugares en los que nunca te faltará la nieve y unas magníficas instalaciones para deslizarte con arreglo a tu nivel de destreza. Esquiar Andorra está a un clik y unas pocas variables que decides tú, como el día de llegada y partida, estación para esquiar, número de personas y habitaciones. Sigue nuestro consejo y si el día se presenta gris, sal de compras. Lo mismo acabas sobre un manto blanco y con una sonrisa dibujada en tu cara.