Las becas del Ayuntamiento y FUNGE permitirán a los recién titulados integrarse en el ecosistema empresarial
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Las becas del Ayuntamiento y FUNGE permitirán a los recién titulados integrarse en el ecosistema empresarial

Estas becas permiten a los recién titulados integrarse en el entremado empresarial

El Ayuntamiento de Valladolid ha firmado un nuevo convenio con la Fundación General de la Universidad de Valladolid (FUNGE) con el que se financia el programa de becas de titulados universitarios en el ámbito de la modernización, internacionalización e I+D+i del tejido empresarial local, destinado a recién titulados universitarios.

Con esta subvención se propicia que aquellas personas con titulación obtenida en los últimos cuatro años y empadronadas en Valladolid se integren en el ecosistema empresarial de la ciudad. La acción permite a su vez a las empresas poder contar con nuevos puntos de vista, actualizar conceptos y metodologías y, en definitiva, incorporar capital humano al tejido productivo local.

 

Los perfiles de los titulados a los que se destinarán esta beca de 650 euros --para un mínimo de 95 prácticas de una duración máxima de 6 meses-- serán aquellos que puedan contribuir mejor a las líneas directrices del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia y que, además, apoyen los sectores más afectados por la crisis. Un 15 por ciento de estas ayudas se reservarán a estancias relacionadas con la internacionalización y la I+D+i.

 

El programa, en el que el consistorio aporta 471.000 euros, cuenta con diversos mentores de la Universidad de Valladolid, que han contribuido en la guía de la transferencia de conocimiento desde la institución educativa al mundo empresarial, y que velan por el correcto desarrollo de los proyectos empresariales seleccionados.

 

El Ayuntamiento, en su compromiso con los proyectos de dinamización del tejido empresarial local y la retención del talento en la ciudad, viene suscribiendo desde hace varios años este convenio para la financiación de becas de personas recientemente tituladas. Sin embargo, en 2020, la crisis sanitaria provocada por la pandemia del COVID-19 ha provocado un desafío económico que obliga a reorientar todos los programas.

 

En este caso, cabía mirar especialmente a las necesidades de las pequeñas y medianas empresas de nuestro municipio, que sufren las consecuencias de la actual situación y que precisaban de la incorporación de personas jóvenes formadas, que contribuyan con sus conocimientos y habilidades a que las pymes continúen siendo el principal motor de nuestra economía.

 

MÁS DE LA MITAD DE LOS BENEFICIARIOS CONSIGUEN EMPLEO


Los resultados de este programa son valorados muy positivamente por las instituciones participantes: según los datos del último convenio, el 69 por ciento de los becarios provenían de titulaciones con especial dificultad de inserción en el mercado laboral. En la misma línea, un 53 por ciento de los beneficiarios logran la inserción laboral al finalizar las prácticas.

 

En cualquier caso, las personas jóvenes que formen parte del programa adquirirán una experiencia desarrollada en el seno de una empresa que contribuye a mejorar la experiencia y el conocimiento, e incrementa las posibilidades de acceso a nuevos o mejores puestos de trabajo.

 

DINAMIZACIÓN EMPRESARIAL Y UNA NECESIDAD PARA VALLADOLID


Las empresas, para resultar beneficiarias, tienen que presentar un proyecto concreto y específico, bien de modernización empresarial de sus procesos productivos o de gestión, bien de investigación, desarrollo o innovación de nuevos productos o servicios, o de internacionalización, que propicie la apertura de las empresas a nuevos mercados y diversifique sus carteras de clientes.

 

La incorporación de estos titulados no es formativa ni sustitutiva de puestos de trabajo ya existentes, sino que forma parte de una serie de imprescindibles medidas que fijen población joven en el municipio y retengan el talento, aprovechen el capital humano generado en la universidad y generen valor añadido en el tejido económico local, el cual necesita mejorar su resiliencia, ahora más que nunca, tras la crisis generada por la emergencia sanitaria.

 

Por otro lado, no puede olvidarse que uno de los graves problemas que aquejan a Valladolid es la pérdida constante de población desde el año 2001. En este decrecimiento destaca el sector de las personas jóvenes y cualificadas, un segmento de población que se ha estrechado de forma alarmante en la ciudad en lo que va de siglo.

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