“La vocación y lo necesario que es nuestro trabajo, por mucho que pase, me empuja a hacerlo con ganas"

Thaelis Sanz, auxiliar de enfermería y trabajadora del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) de la Diputación de Valladolid, subraya lo esencial que es su labor, haya o no una crisis sanitaria

 

Thaelis Sanz, trabajadora del Servicio de Ayuda a Domicilio de la Diputación de Valladolid. M. ORTEGA

Pantalla protectora, bata, guantes, mascarillas y, sobre todo, “ganas” lleva encima la auxiliar de enfermería Thaelis Sanz cada mañana, cuando arranca el motor de su coche para visitar a cuatro de los usuarios del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) de la Diputación de Valladolid en el municipio de Pedrajas de San Esteban.

 

Comienza su jornada en un trabajo que no se ha paralizado por la actual crisis sanitaria causada por la irrupción del coronavirus COVID-19, si bien hoy se tiene que realizar con más “cuidado”, por lo “mínimo”, ya que supone estar cerca de los más vulnerables frente al virus, las personas mayores: “Ellos son el grupo de riesgo más grandes y nosotros, muy probablemente, su factor de riesgo más importante”.

 

 “Pienso en lo necesario que es nuestro trabajo por mucho que pase y la vocación me empuja a hacerlo con ganas”, subraya la joven pedrajera que a sus 27 años lleva un lustro formando parte de este servicio provincial que actualmente gestiona Sacyr y que en condiciones normales atiende a más de 2.270 personas mayores y dependientes, según datos de la Diputación.

 

Frente a las dificultades que se suman a su labor a causa de la pandemia, como la incomodidad y escasez de los EPIs, que les hacen llegar a “cuentagotas”, o los protocolos de seguridad y limpieza que siguen, Thaelis Sanz se centra en la importancia de esta labor “vocacional” y que se tiene que hacer desde el “respeto” y el “cariño”, aún más en la actualidad.

 

Los aseos, cuidados o  tareas cotidianas como la limpieza, la compra, ir al médico (en condiciones normales) o tener la comida preparada son necesidades de los usuarios que trabajadores como esta joven tienen que mitigar también en la presente crisis sanitaria. A ellas, además, se suma un virus también peligroso como es la soledad: “A parte de los cuidados o tareas, muchas veces solo necesitan un poco de comprensión, tener a alguien cerca, paliar esa soledad”.

 

Frente a la “incertidumbre” que despierta la pandemia en su día a día personal y laboral, esta auxiliar de enfermería agradece que los usuarios a los que atiende la reciban con “una sonrisa” y “entereza”, aunque tengan miedo. Para ella este gesto es el “agradecimiento suficiente” que le anima a seguir en cada jornada y hacen que “valga la pena” su esfuerzo.

 

“No noto que se comporten diferente, aunque algunas dicen que están de los nervios porque ven todo lo que pasa en las noticias”, relata también, para señalar casos distintos que han vivido compañeras del servicio, como que sus usuarios se diesen de baja “por miedo al contagio”.

 

Tanto exponerse al contagio como ser ella la transmisora son preocupaciones de esta joven, aunque asegura que otras trabajadoras del servicio viven la situación con más temor por contagiar a sus hijos o a familiares dependientes que tienen a su cargo. “En mi casa me piden que me cuide, pero más porque no se lo vaya a pegar a los abuelillos”, apostilla, para matizar que aunque los jóvenes no están “exentos” es normal que el “miedo general” sea sobre todo por los mayores, de acuerdo a los datos que se conocen.

 

En estos días en los que la sociedad se muestra preocupada por las personas mayores que fallecen a causa del virus en residencias, hospitales o en sus propios domicilios, Thaelis aprovecha para reivindicar la labor de profesionales como ella. “Atendemos a la gente como el día de mañana nos gustaría que nos atendiesen a nosotros”, resalta sobre este servicio que, lamenta, a veces no se valora “hasta que no se tiene encima” por tener a un familiar que lo necesite o porque sea necesario para uno mismo.

 

“En los medios he oído hablar de médicos, enfermeras o incluso de celadores… pero no de auxiliares de enfermería, y es un trabajo que no todo el mundo está dispuesto a hacer”, continúa, al tiempo que defiende esa “vocación” que se debe tener cuando se trabaja con y para la gente.

 

Superando el mes desde que se inició el Estado de Alarma a consecuencia de la expansión del COVID-19, con todo el país confinado y muchos profesionales exponiéndose por el bien del resto, la joven manda un mensaje de “ánimo”, sobre todo a compañeros de su sector, para el que reclama medidas que cambien la "precaria" situación.

 

Asimismo, agradece a todo el personal sanitario que lucha contra el virus en distintos espacios y a todas aquellas empresas y particulares que ayudan de forma altruista de diversas formas. "Es de bien nacido ser agradecido", recuerda, para dar las gracias, especialmente, a aquellos que les hicieron llegar batas o mascarilas.

 

 

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