La víspera de casi todo

Raphael es una leyenda viva. Está considerado por sus admiradores como uno de los últimos de su estirpe. Muchos en su situación vivirían de las rentas. Él no. Actuará en la Plaza Mayor de Valladolid el domingo día 2 de septiembre a las 22:00 horas. Para Raphael la música es su lenguaje, es su vida. La vida.

Todo lo que la vida le ha enseñado a Raphael lo usa para crear arte y ponerlo en el escenario. Las canciones que escucha el espectador le sirve como experimento del mundo que le rodea. Cantar es una forma de caminar que el artista lo hace de manera sencilla y natural. Le sale de siempre.

 

Raphael es un referente para las nuevas generaciones de músicos. Su estrella polar. Que se lo digan a Bunbury que le tiene como maestro y amigo. Y muchos más. Decía Fernando Fernán Gomez que en España para que te hicieran caso se podía ser dos cosas: artista o torero. Artista reivindicativo. Antes de que llegará él, los artistas se cambiaban de ropa en el coche o en algún cuchitril. Pero supo poner las cosas en su sitio y reclamar camerinos y salas de conciertos que eran imprescindibles para desarrollar su profesión con dignidad.

 

Como otros artistas de su nivel cumple a rajatabla esa máxima que dice que la música es, al fin y al cabo una expresión del espíritu. Y también, cómo no, del cuerpo. Los gestos de Raphael ya forman parte de la iconografía de tres generaciones de españoles.

 

Ha llegado pues el momento de poner a Raphael en la categoría máxima de artista, a la misma altura que Tony Bennett, Tom Jones, Paul Anka, Charles Aznavour, Dionne Warwick, Engelbert Humperdinck, etcétera, etcétera. Artistas de talla intachable, de esos que, incluso en los días que no deslumbran, no defraudan al público.

 

Cuando le pregunté a Raphael que significaba el éxito, me dijo que el éxito siempre brinda la oportunidad de seguir trabajando, de seguir buscando la motivación inherente al artista que llevas dentro. Mi mayor lujo en estos momentos es quedarme cuando quiero en casa, pensando, trabajando. O ir al estudio y hacer algo si tengo ganas. A eso lo llamo tener éxito.

 

¿Conserva intacta la ambición de los 16 años? Por supuesto que tengo la misma ambición. Porque el mayor reto no es tener éxito. El mayor reto es volver a tener éxito.

 

Valladolid. Feria y Fiestas de la Virgen de San Lorenzo. Plaza Mayor. Domingo 2 de septiembre. RAPHAEL.