La trastienda del Concurso de Pinchos: lechazo tradicional para disfrutar de la gastronomía de Valladolid

De cómo una simple reunión de amigos aumentó su convocatoria para convertirse en la mejor excusa alrededor de una mesa y disfrutar del producto local por excelencia.

Empezó a modo de broma, pero este miércoles se han juntado cerca de 40 personas. A modo de broma porque, hace unos años, entre toda la algarabía del Concurso Nacional de Pinchos de Valladolid, surgió la idea de juntarse a comer un lechazo. Valladolid y lechazo, combinación lógica para personas ligadas al Concurso y, por lo tanto, a la cocina que quisieron acercarse aún más a lo secretos de la gastronomía local.

 

Al principio fueron cuatro o cinco. Una reunión de amigos, en definitiva. Este miércoles, la cifra rondó los cuarenta comensales siempre en el restaurante La Solana como escenario que ha visto crecer a esta especie de trastienda del Concurso Nacional. Se citan cocineros, familires, acompañantes, ex miembros del jurado, amigos... Escapan por unas horas del frenesí del Concurso para relajarse disfrutando de la comida y la compañía.

 

El menú siempre añade alguna sorpresa de La Solana, pero su composición básica es: embutidos, ensalada y lechazo, todo bien regado con vinos de la Ribera del Duero. Cada comensal se hace cargo de su cuenta y la convocatoria se va sofistificando con nuevos detalles; este año ha contado con la participación de un grupo flamenco para amenizar la sobremesa.

 

El comentario ya flotaba en el aire, pensando en la nueva edición del Concurso Nacional y en esta convocatoria indiscutible alrededor del lechazo que ha venido creciendo de manera paralela a la importancia de este acontecimiento que gira sobre la cocina en miniatura con Valladolid como indiscutible punto de encuentro.

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