La teoría de grafos, usada en investigaciones del Clínico y la UVa para ayudar al diagnóstico de la esquizofrenia
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La teoría de grafos, usada en investigaciones del Clínico y la UVa para ayudar al diagnóstico de la esquizofrenia

Estas subcategorías, de encontrarse, supondrían un "gran avance" en el diagnóstico y búsqueda de tratamiento "más personalizado" para los pacientes y con esta técnica, acaban de observar que las alteraciones de las conexiones entre distintas regiones cerebrales en los individuos con el trastorno está vinculado al progreso de la enfermedad.

Un grupo de investigación conjunto de la Universidad de Valladolid (UVA) y el Hospital Clínico Universitario de Valladolid emplea la teoría de grafos al estudio de parámetros cerebrales para subcategorizar la esquizofrenia y así ayudar a mejorar su diagnóstico.

 

Estas subcategorías, de encontrarse, supondrían un "gran avance" en el diagnóstico y búsqueda de tratamiento "más personalizado" para los pacientes y con esta técnica, acaban de observar que las alteraciones de las conexiones entre distintas regiones cerebrales en los individuos con el trastorno está vinculado al progreso de la enfermedad y no al tratamiento antipsicótico.

 

El equipo investigador parte de alteraciones biológicas comunes a pacientes con esquizofrenia para identificar entre ellos a grupos, según ha apuntado la institución académica..

 

En trabajos previos, el equipo, que forma parte del Instituto de Neurociencias de Castilla y León, ha estudiado la estructura del cerebro en personas con esquizofrenia, una fase en la que se propuso la existencia de dos grupos de pacientes.

 

Por un lado, uno minoritario --en torno al 20 por ciento-- que presentaba conexiones anatómicas alteradas en el cerebro, pues la materia blanca está compuesta de fibras nerviosas cubiertas de mielina capaces de transmitir impulsos nerviosos que conectan las regiones cerebrales entre sí, y uno mayoritario --en torno al 80 por ciento-- en el que los pacientes podrían presentar en cambio una deficiencia la hora de sincronizar la actividad de las neuronas en diferentes regiones, por mecanismos independientes de una alteración física de esas conexiones de materia blanca.

 

En el último trabajo, publicado en la revista científica 'Progress in Neuro-Psychopharmacology and Biological Psychiatry', a partir de imágenes de resonancia magnética tomadas en la Facultad de Medicina de la UVA, se estudió la integridad de las conexiones de materia blanca en pacientes con esquizofrenia, trastorno bipolar y un grupo de control, las cuales consisten en haces de axones recubiertos de una proteína especia llamada mielina. Además, si este recubrimiento presenta alteraciones, la transmisión nerviosa se vuelve menos eficiente.

 

TEORÍA DE GRAFOS

 

Así, el grupo creó un mapa del cerebro dividido en 84 regiones, que se tomaron como los nodos de un grafo para aplicar la teoría de grafos, que estudia las relaciones de diferentes puntos (llamados nodos) y cómo se relacionan entre ellos. En el estudio, las líneas suponían las conexiones que emplea la materia blanca entre las diferentes regiones del sistema nervioso.

 

"Observamos tanto la densidad de esta red de conexiones, la longitud de la red, como un impulso llegaba de una a otra región cruzando el menor número de nodos intermedios, y los grados de separación de un punto a otro", ha explicado Vicente Molina, catedrático de Psiquiatría en la Facultad de Medicina y jefe de la unidad de hospitalización de adultos en el Hospital Clínico.

 

Así, en este trabajo, además de psiquiatras y neuropsiquiatras de ambas instituciones, participó personal del Laboratorio de Procesado de Imagen y del Grupo de Ingeniería Biomédica, ambos de la UVA.

 

Con esta modelización, se trató de saber si había características específicas en esos fallos de sincronización de este grupo de personas con esquizofrenia que los diferenciara de otros pacientes con trastornos mentales.

 

Por ello, en el estudio se incluyó una muestra de personas con trastorno bioplar, un colectivo que presentaba deterioros similares al de esquizofrenia puesto que cuanto mayores eran las alteraciones, peor rendimiento presentaban en pruebas cognitivas destinadas a valorar funciones como la memoria, la velocidad de ejecución o la resolución de problemas.

 

En el estudio también se observó que a mayor tiempo desde el diagnóstico de la esquizofrenia, disminuía la densidad y se ampliaba el grado de separación entre los nodos del mapa cerebral, lo que puede suponer una menor eficiencia en las comunicaciones.

 

Por último, se evaluó la influencia del tratamiento antipsicótico y de las dosis administradas a estas personas para tratar su problema, y, en base a lo encontrado, el estudio determinó que el deterioro progresivo en esas conexiones nerviosas se debía más al progreso de la enfermedad que a los fármacos administrados.