La Tartana
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La Tartana

A qué esperan los inspectores de la guía Michelin para destacar  a La Tartana (Valladolid. C/ Torrecilla, 14. Teléfono 983 26 02 71) como el establecimiento de Valladolid con la mejor calidad precio y todo gracias a la cocinera, Milagros que desarrolla una cocina de siempre y verdadera. Los canelones y la lasaña convencen al comensal con el primer bocado. El rabo de toro y las carrilleras son files al estilo más clásico de la cocina bien hecha.

 

Todo en La Tartana es de calidad.  Tortilla de patata y cebolla, a mí me gusta la de calabacín que a mitad de la mañana en pan caliente sabe a gloria. Tienen la gran suerte los clientes de ser conscientes de que la cocina de Milagros  es una cocina honesta y eso se comprueba cuando pasa un  rato con ellos y te sientes  muy a gusto.

 

¿A quién no le gusta la cocina tradicional?  El pollo relleno está entre lo mejor de su carta. Porque recuperar platos tradicionales – pídete un consomé-  tal y como figuran en antiguos recetarios es imprescindible en estos tiempos para recuperar la armonía y el sabor de siempre. La tosta de pan con aceite y tomate y los bocadillos de bacon queso, bacon pimientos y los vegetales son el refrigerio necesario para el almuerzo para  reponer fuerzas y volver al trabajo con energía y buen humor.

 

La ensaladilla está que “quita el sentio” Porque las raciones de La Tartana son generosas, como son ellos. Salva, el marido de Milagros y Ulises. Ofrecen, además, un estupendo servicio de recogida en el establecimiento con el envase adecuado y puntuales.

 

Cocina la de Milagros llena de recuerdos. A todos los que nos ha gustado la cocina nos hemos criado viendo como cocinaba nuestra madre, allí,  muchas veces estorbando y otras haciendo los dichosos deberes. Ese recuerdo que entronca con la lucha por la vida y la cultura del trabajo y del esfuerzo para seguir peleando un año más por algo que está pasando y  que nadie esperaba.
 

Por eso, es grato ver la ilusión desbordante y la actitud ante la vida y no tener miedo a hacer las cosas  que tienen Milagros, Salva y Ulises.  En mi casa, mi familia ha encontrado el alivio recuperando sabores y aromas de aquellos días donde todos nos sentíamos seguros gracias a ellos. Sus platos sencillos y honestos reconfortan en medio de la tormenta.