La tarjeta de visita de Akram Khan

No me gustan los espectáculos que obligan al espectador a emocionarse con trucos baratos. Aunque es deseable tener un sentimiento barato que no tener ninguno. Esta noche, en el Teatro Calderón, el espectador tiene la oportunidad de sentir, de preocuparse, de irritarse si hace falta, en una especie de desapego apasionado.

Valladolid. Teatro Calderón. Programa: Until The Lions. Idea original, coreografía y dirección escénica: Akram Khan. Escenario y texto: Karthika Naïr. Diseño visual: Tim Yip. Diseño de luces: Michael Hulls. Música original: Vincenzo Lamagna. Bailarines: Rianto, Ching-Ying Chien y Joy Alpuerto Ritter. Cantantes y músicos.

 

Hay que reconocer al público del Calderón que mantenga la ilusión, las ganas de aprender, la honestidad, la admiración, la búsqueda de lo auténtico, la libertad. En definitiva, dejar atrás el NO de antemano. Akram Khan no ofrece instrucciones de uso para disfrutar de la danza, de la música, del movimiento, etc. Apela, desde el minuto uno, a la intuición y a la emoción como forma de comprensión.

 

Ya advertía el famoso filósofo danés Kierkegaard de que la mayoría de nosotros perseguimos el placer con tanta velocidad, que en nuestras prisas, lo pasamos de largo. Fuera de la burbuja en la que vivimos existen mundos diferentes, el de esta noche es uno de ellos, el mundo que se representa hoy se sellará en la memoria sentimental del espectador durante una temporada. Si no, todo espectáculo se evapora y desaparece. Durante 70 minutos, el tiempo justo, la compañía de Akram Khan propone huir de la complacencia e invita a un diálogo con el otro que nos haga más tolerantes.

 

El esfuerzo que realizan los bailares resulta titánico, pero se percibe con facilidad. Este espectáculo es como una sombra: cae en picado sobre nuestros ojos como los colores primaverales que ya se pueden saborear por los diferentes rincones de la ciudad. La danza que proponen remite a los árboles y al azar porque cruje, huele y responde a muchas horas de ensayo. No creo que la grandeza de la danza esté vinculada necesariamente a su accesibilidad. Tienes que ser consciente de un aspecto: hay significados que paradójicamente están vedados para el que mira.

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