La Semana Santa, escaparate de Valladolid

Estas fechas convierten a la ciudad en un centro de atracción de turistas. ¿Está bien aprovechada la Semana Santa en Valladolid?

Relacionar a Valladolid con la Semana Santa es una cuestión recurrente pues ciudad y celebración religiosa van de la mano en una comunión de ideas para ensalzar sus numerosos valores; pasión, devoción y arte conjugan en una dirección determinada que convierten a Valladolid en un punto de referencia indiscutible en España.

 

La Semana Santa de Valladolid ha conseguido aislarse de los cambios políticos experimentados en el gobierno municipal desde 2015. El propio alcalde de la ciudad, Óscar Puente, incidió en este punto cuando presentó la Semana Santa vallisoletana en el  Foro Nueva Economía, en Madrid. Sin colores ni militancias, se trata de proteger una tradición válida para todo tipo de sentimientos ideológicos.

 

Salvado o consolidado este punto, es importante resaltar la aportación de la Semana Santa a la promoción de Valladolid como ciudad. Sus tallas y procesiones son suficiente motivo para plantear una visita turística donde explotar, además, los otros valores culturales, museísticos o gastronómicos, entre otros, que pueda ofertar la capital.

 

Las cifras de visitantes que se recogen año tras año en el balance de la Semana Santa no pueden confundir el objetivo final de convertir a Valladolid en un polo de atracción de turistas. El análisis real debe plantearse en si realmente la ciudad hace todo lo posible para mantener un nivel de autoexigencia continuo en el que es necesario invertir medios e imaginación. Y no es una cuestión exclusiva de las administraciones públicas; también el sector privado, el hostelero en concreto como uno de los principales beneficiarios del flujo continuo de personas, y el hotelero como estación final con las pernoctaciones, tienen que asimilar su papel fundamental a la hora de garantizar los mejores servicios, profesionalizar a su personal y estar siempre dispuestos a dar un obligatorio salto de calidad.

 

Valladolid tiene argumentos suficientes para disputar el turismo de interior a otras muchas ciudades, tanto del entorno como de diferentes puntos de España. Si la Semana Santa es la puerta de entrada para que nos conozcan, trabajemos para no enseñar la puerta de salida antes de tiempo.