La selección española, encantada con el público de Valladolid

Imagen del partido desde la grada. A. MINGUEZA

Jordi Ribera, Eduardo Gurbindo y Gonzalo Pérez de Vargas elogiaron el ambiente de Huerta del Rey en el partido contra Bosnia Herzegovina.

La selección española de blaonmano disfrutó en su visita a Valladolid y, en consecuencia, provocó que el público de Huerta del Rey se encendiera como la caldera que fue hace unos años. Varios componentes del combinado reconocieron el impulso de la grada tras el partido.

 

Entre ellos, Eduardo Gurbindo, que defendió la camiseta del extinto Balonmano Valladolid. "Huerta del Rey es una pista que aprieta mucho, siempre juegas con un jugador más, y volver ha sido muy especial para mí", comentó.

 

Otro de los protagonistas, aunque este por sus paradas, fue Gonzalo Pérez de Vargas. El portero aseguró que el ambiente fue "muy bueno". "Hacía tiempo que no jugábamos en España con un público así. Tanto ellos, como nosotros, hemos disfrutado", explicó.

 

En Valladolid ha comenzado la era de Jordi Ribera en el banquillo. El seleccionador inició su comparecencia ante los medios con buenas palabras hacia la afición vallisoletana. “Tengo que agradecer, lo primero, el gran ambiente. Quizás si el resultado hubiera estado más igualado hubiéramos sentido todavía más la presión de esta pista. Ha sido bonito ver el Huerta del Rey lleno, expresó.

 

El estreno de Ribera como técnico del combinado nacional le hizo estar "muy ansioso por empezar el primera partido". "El equipo ha salido muy serio, pero hemos tenido al comienzo algunas imprecisiones en ataque, bastante lógicas por otra parte, pero en los momentos de incertidumbre al comienzo hemos podido ajustar la defensa y esperar el momento justo para coger una diferencia que nos ha permitido trabajar con tranquilidad”, dijo.

 

En estos primeros días al frente de la selección se ha sentido "muy cómodo". "El grupo ha trabajado muy bien estos días y eso se ha trasladado al partido. Una diferencia de 9 goles es muy importante, señaló. Aunque aseguró que "queda un camino largo", se mostró optimista, como aprendió a ser en Brasil. "Lo importante es que veo a la gente muy metida", concluyó.

Noticias relacionadas