La Reina Juana I de Castilla llega a Tordesillas

La Reina Juana I de Castilla llega a Tordesillas. DIEGO RAYACES
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María Gallego encarnó a la Reina Juana y Yaiza Gil, a su hija, Catalina de Austria.

Tordesillas ha regresado un año más a 1509 para recibir a la Reina Juana I de Castilla, que este año ha estado encarnada por María Gallego Álvarez, natural de Tordesillas de 29 años. Junto a ella, Yaiza Gil Barragán ha dado vida a su hija Catalina de Austria. Todo un acontecimiento que ha trasladado al público y a los vecinos de la localidad vallisoletana al año 1509, cuando la Reina Juana I de Castilla hacía su entrada junto a un gran séquito y los restos mortales de su esposo, Felipe El Hermoso.

 

Era entonces cuando la Reina Juana I de Castilla hacía su entrada en la localidad vallisoletana, donde establecería su residencia hasta su muerte en 1555. El Centro de Iniciativas Turísticas de Tordesillas organiza desde hace 15 años El Día de la Reina, una recreación que implica a más de trescientos vecinos de Tordesillas y que ha congregado nuevamente a multitud de visitantes en sus calles y plazas más emblemáticas.

 

Por decimoquinto año, la localidad ha revivido un gran momento histórico, la entrada en la villa de la Reina Juana I de Castilla cuando contaba con 29 años de edad, los mismos que tiene María Gallego Álvarez, quien ha interpretado con mucho cariño a la soberana. Junto a ella ha estado la pequeña Yaiza Gil Barragán, que ha encarnado la figura de Catalina de Austria, única hija de la reina que la acompañó en este emocionante viaje. Juntas, y escoltadas por un gran séquito encabezado por Fernando El Católico, padre de la reina, han recuperado la memoria de una mujer "maltratada y olvidada" y han vuelto a poner de manifiesto que Juana I fue Reina de Castilla, hija de reyes y madre de seis reyes.

 

Protegida y custodiada por los Monteros de Espinosa, su guardia personal, damas de compañía, personal de palacio y los restos mortales de su esposo, Felipe El Hermoso, custodiados por monjes que alumbran su paso con antorchas, la Reina Juana ha regresado a las calles de Tordesillas con un peculiar cortejo. Allí fijará su residencia durante 46 años más, hasta su muerte. Más de trescientas personas se han esforzado y dedicado su tiempo en la recreación de El Día de la Reina. La iniciativa ha logrado posicionar a la Reina Juana I de Castilla como parte "muy importante" de la historia de la ciudad.

 


Cinco actos han compuesto la representación que se ha desarrollado en los espacios más emblemáticos de la ciudad en la noche del sábado 2 de marzo. Protegida por sus Monteros de Espinosa, su hija Catalina, sus damas de compañía, su padre Fernando el Católico y los numerosos monjes que custodiaban el féretro de Felipe El Hermoso, la reina Juana hizo acto de aparición y atravesó la Puerta de la Villa. Posteriormente las vecinas comentaron lo acontecido desde los balcones y en la Puerta del Foraño Hernando de Tovar, capitán de los Monteros, ordenó abrir las puertas para dar paso a la comitiva, que entró con paso firme en la localidad amurallada.

 

Ya en la Plaza Mayor, Fernando el Católico trató de convencer a su hija para que se quedara en Tordesillas (donde permaneció 46 años) y en la recta final de la representación Juana vio morir a su esposo, Felipe El Hermoso.