La Red de Ciudades por la Agroecología aprueba la 'Declaración de Valladolid'

La concejala de Medio Ambiente y Sostenibilidad, María Sánchez. TRIBUNA

En estas acciones resulta "fundamental" un diagnóstico para conocer "cómo comemos y tener una alimentación acorde" con hábitos saludables.

La Red de Ciudades por la Agroecología ha aprobado este jueves la 'Declaración de Valladolid' en un encuentro estatal en el que han participado una veintena de ayuntamientos y que se ha desarrollado por vía telemática.

 

La concejal de Medio Ambiente y Sostenibilidad del Ayuntamiento de Valladolid, María Sánchez, ha participado en este encuentro en el que también se han dado detalles sobre un informe sobre la relación entre los sistemas alimentarios y la generación de pandemias como el COVID-19 o la crisis climática.

 

La "Declaración de Valladolid" es el primer fruto del encuentro anual que se celebra desde este jueves por vía telemática ante la imposibilidad de realizar un simposio de estas características de manera presencial, según estaba concebido inicialmente.

 

No obstante, según han destacado fuentes municipales, el protagonismo del Ayuntamiento de Valladolid ha sido "relevante", según lo ha transmitido la concejal, quien ha saludado la implicación de la veintena de ciudades, entre las que figuran Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza, Castellón de la Plana y Palma de Mallorca.

 

La Red de Ciudades por la Agroecología ha presentado su informe 'Sistemas Alimentarios Locales Frente a Riesgos Globales, de la COVID-19 a la Crisis Climática' en su IV Encuentro Anual que se celebra online este 1 y 2 de octubre.

 

Con más de 200 personas inscritas y una veintena de organizaciones sociales, los 21 municipios que participan de la Red han presentado una batería de 14 acciones articuladas en torno a 5 objetivos prioritarios para adaptar los sistemas agroalimentarios locales a los impactos de las emergencias globales y mitigar sus causas.

 

Así, la batería de actuaciones concretadas se constituye como una referencia operativa para las políticas públicas de los consistorios y plantea una serie de ejemplos de buenas prácticas, como la Estrategia alimentaria de Valladolid que impulsó el desarrollo del primer obrador comunitario y centro de acopio ecológico de distribución del producto local.

 

En estas acciones resulta "fundamental" un diagnóstico para conocer "cómo comemos y tener una alimentación acorde" con hábitos saludables. En la rueda de prensa telemática, María Sánchez, que es vicepresidenta de la Red que integra a una veintena de ciudades, ha destacado la necesidad de "seguir avanzando" en los procesos locales de producción y distribución.

 

El fortalecimiento de los mercados de abasto de proximidad, el refuerzo de las asociaciones de consumo, el apoyo al pequeño comercio y la puesta en marcha de iniciativas de compra pública integran la apuesta del Ayuntamiento de Valladolid y los municipios que comparten estos objetivos.

 

ACCIONES COMPROMETIDAS EN LA DECLARACIÓN DE VALLADOLID.

En este documento se comienza por una defensa de sistemas alimentarios sostenibles y resilientes, como promover formas sostenibles en la producción, transformación, distribución y consumo de alimentos, en línea con la agroecología y desde la articulación y cooperación entre territorios urbanos y rurales.

 

Se propone también una planificación territorial: "proteger los suelos agrarios y otros recursos alimentarios (agua, conocimientos agroecológicos, biodiversidad cultivada) como parte de las redes de infraestructura azul y verde; e incorporar en el planeamiento general urbano instrumentos para la protección y el fomento de la producción, transformación y distribución agroalimentarias locales y sostenibles".

 

En tercer lugar, señalan el derecho a la alimentación, para asegurar el acceso a alimentos sostenibles, saludables, de calidad y justos a todos los grupos sociales, y especialmente a los más vulnerables, en sintonía con las directrices voluntarias promovidas por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (2005).

 

También se plantea el fortalecimiento del papel de los agentes sociales y tejido asociativo local que trabajan aportando soluciones y mejoras a la gestión de las crisis alimentarias, estableciendo sinergias basadas en la innovación, la sostenibilidad y la resiliencia.