La protectora Defaniva denuncia el “asesinato” y “tortura” del perro de Santovenia que tenía "un trapo desde la boca hasta la tráquea"

Cooper. DEFANIVA

La organización ha emitido un comunicado explicando lo ocurrido con Cooper, a quien encontraron muerto en el suelo de la cocina de la vivienda de la familia.

Defaniva ha emitido un comunicado en la mañana de este jueves explicando los hechos ocurridos el pasado martes 28 de agosto, cuando descubrieron el “esqueleto” de un perro que llevaba muerto “al menos tres meses” en el suelo de la cocina de una casa en Santovenia de Pisuerga. El mensaje completo sobre lo ocurrido con Cooper es el siguiente:

 

“Dados los hechos acontecidos en la jornada de ayer [por el miércoles], y las noticias publicadas en varios medios de comunicación nacionales, Defaniva quiere dar a conocer la versión real de los hechos que han vivido en primera persona parte de sus integrantes.

 

Que Cooper, renombrado Precioso por sus adoptantes, fue rescatado por nuestra protectora a la vez que su hermana a finales del 2017, cuando apenas contaba con tres meses, que recibió todos los cuidados y mimos por parte de su casa de acogida. Que en febrero de 2018 tras filtros, el cuestionario que marca el protocolo de la asociación así como entrevista personal (proceso obligatorio y registrado en cada una de nuestras adopciones) fue dado a la que creíamos que era la familia ideal; un matrimonio con una niña pequeña.

 

Que se les hizo el seguimiento que se hace a todas las adopciones y el cual en el contrato de adopción tiene que firmar la conformidad el adoptante, y además recibimos documentos gráficos de lo que parecía una buena adaptación a la familia.

 

Que vimos varias veces a Cooper por Santovenia y parecía un perro feliz. Que el 9 de mayo es el último día que se nos envía un video del perro jugando, y nada nos hace sospechar que hay algún problema.

 

Que el lunes 27 de agosto una adoptante de Defaniva que reside en el mismo pueblo nos informa de que hace tiempo que no ve a Cooper por el pueblo, inmediatamente tras recibir ese aviso, llamamos a los adoptantes en multitud de ocasiones durante todo el día sin respuesta, probamos desde otro número y al presentarnos como Defaniva se nos cuelga el teléfono. Por lo que a la mañana siguiente la presidenta de la asociación y tres voluntarias de la misma, se personan en Santovenia con el objetivo de poder hablar con la familia y comprobar el estado del perro. Al no encontrarse en su domicilio y tras varias averiguaciones, encontramos a la madre y a la hija en un parque cercano. Que al preguntar por el perro a la mujer nos comenta que “no está, se ha ido” dejando entrever que ya no se encontraba vivo. Le pedimos explicaciones pero no obtenemos ninguna, que preguntamos a la niña y nos dice que “está muerto en casa”. Hablamos por separado con la madre e intentamos tranquilizarla, le convencemos que nos deje subir a su casa para recoger el cadáver del perro (en ese momento no nos lo creíamos) mientras dos de las compañeras que habían acudido se quedan jugando con la niña en el parque, dado que tras el proceso de adopción conocíamos a la menor.

 

Cuando nos disponemos a subir a la vivienda, la mujer en su errático comportamiento, nos dice que vamos a necesitar una caja para llevarnos todo lo que había. No entendemos la situación pero haciendo un acopio de frialdad intentamos mantenernos tranquilas para poder descubrir lo que pasaba.

 

Entramos en la cocina y nos encontramos un montón de mantas de suelo, acompañado de un sin fin de insectos y un olor nauseabundo. Que debajo de ese montón estaba Cooper, en el suelo de la cocina, ya solo quedaba su esqueleto y parte de su pelaje, intacto su collar y un trapo que va desde la boca hasta la tráquea: lo que hace pensar que llevaba al menos tres meses muerto en la casa y que su muerte no fue accidental.

 

Tras llamar inmediatamente a la Guardia Civil de Cabezón de Pisuerga y explicar la situación se persona en el piso también el Seprona. Después de horas allí y de que nuestras voluntarias entretengan a la niña para que no fuera testigo de la macabra situación, la menor mientras se abrazaba a su perro de peluche nos cuenta que su padre pegaba “muy fuerte y en todas las partes” a Cooper.

 

Que se localiza al padre de la familia y es interrogado por uno de los agentes quedando la situación queda al cargo de las autoridades pertinentes.

 

El equipo de Defaniva explica cómo fueron los hechos desde la rabia, la consternación y la impotencia, desde el miedo y la pena de pensar en un cachorro alegre como era Cooper que presuntamente fue ahogado, torturado y enterrado bajo mantas durante meses en una cocina. Algo que denota un comportamiento sádico y de perfil maltratador. Y desde el miedo también de pensar en esa niña de seis años.

 

Defaniva pide respeto y que se piense en la niña. También en los voluntarios de esta asociación y en especial en las voluntarias que vivieron aquella macabra situación que nunca podrán olvidar. Daremos voz a Cooper y haremos todo lo que haga falta para que su muerte no quede impune”.

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