La Policía interviene en un falso secuestro en Valladolid y evita el pago de un rescate de 10.000 euros

Imagen de archivo

Los hechos ocurrieron cuando un matrimonio recibió una llamada en el teléfono fijo de su domicilio el pasado 15 de diciembre.

La Policía Nacional ha destapado en Valladolid un intento de estafa telefónica basada en un falso secuestro y ha impedido el pago de un rescate de 10.000 euros, según han informado a Europa Press fuentes de la investigación.

 

Los hechos ocurrieron cuando un matrimonio de Valladolid recibió una llamada el pasado día 15 de diciembre en el teléfono fijo de su domicilio, donde una persona supuestamente su hija, pedía ayuda a su madre diciendo: "mamá, estoy secuestrada".

 

Posteriormente cogió el teléfono su esposo al que le pidieron 10.000 euros para que liberaran a su hija, al que amenazaron con que si no pagaba inmediatamente, le matarían y venderían sus órganos.

 

También le pidieron un número de teléfono móvil al que le iban llamando mientras se dirigía a una sucursal bancaria, en ese periodo de tiempo llamó a la policía que se encontró con él, ya en la puerta del banco, cuando se disponía a sacar el dinero para efectuar el pago a través de una transferencia, los agentes consiguieron contactar con la hija y supuesta secuestrada, que residía en Madrid, comprobando la falsedad del secuestro y abortando el posible pago.

 

La Policía Nacional insiste en alertar sobre este tipo de delito y recordar que en estas fechas navideñas se podría dar un repunte de este tipo de llamadas.

 

Su 'modus operandi' consiste en efectuar llamadas indiscriminadas, preferiblemente a teléfonos fijos, de potenciales víctimas españolas y en el momento en que estas descuelgan les comunican que su hijo u otro familiar está secuestrado.

 

Los investigadores apuntan a que cuando una llamada produce resultados positivos, los delincuentes continúan telefoneando a los números sucesivos. Para darle más credibilidad a la amenazas, los delincuentes, además de identificarse como miembros de bandas criminales, llegan incluso a imitar la voz de los presuntos familiares secuestrados, imitaciones que duran apenas segundos para evitar que la víctimas, inmersas en un gran nerviosismo por las amenazas recibidas, descubran el engaño.

 

También recurren a efectos sonoros que despierten terror en los interlocutores y les atenace. De esta forma conducen a sus víctimas a un bloqueo que les impide comprobar la veracidad de la amenaza y la localización de los supuestos rehenes, a no realizar preguntas para las que los secuestradores no tienen respuestas, a no avisar a la Policía y a pagar cuanto antes.

 

Los autores de este tipo de estafas prolongan la llamada durante bastante tiempo con dos objetivos: por un lado evitar que la víctima pueda corroborar la veracidad de la información y por otro conseguir que realice un pago rápido.

 

Desde hace más de un año, cuando se detecto esta modalidad de estafa, la Policía Nacional ha alertado de estas llamadas y ha difundido periódicamente unas pautas de prevención a través de los medios de comunicación y sus canales en redes sociales.

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