La polémica que rodea al cierre del histórico kiosco de 'La Chata' en Atrio de Santiago

El kiosko de 'La Chata', cuando estaba activo

A los dueños se les acabó la concesión el pasado 31 de diciembre y aseguran que el Ayuntamiento no se la quisieron renovar, mientras desde Patrimonio afirman que "no hubo solicitud de prórroga".

¿Quién no conoce en Valladolid el kiosco de Atrio de Santiago? El histórico establecimiento que ocupa un lugar privilegiado en el centro de la capital y, para los menos jóvenes, comúnmente llamado 'La Chata'. Después de más de cien años de actividad, el pasado 31 de diciembre dejó de funcionar. ¿El motivo? La finalización de la concesión del espacio.

 

Aunque detrás hay mucha más historia. El inicio data, según publica la Fundación Joaquín Díaz, de 1915, con Saturnino Lorenzo como propietario. Con el paso de los años se adquirió protagonismo y se erigió como uno de los puntos clave en la venta de periódicos y revistas.

 

El apodo lo adquirió por Demetria Rodríguez, quien lo matuvo hasta el año 2005, según esta misma fuente. Fue entonces cuando se efectuó el traspaso a Alejandro Ruiz, que hasta el pasado fin de año ha sido el dueño. La concesión del espacio se le terminó un par de años antes, aunque logró una prórroga hasta que cumpliera los 65 años para poder jubilarse.

 

Pese a ello, su mujer reconoció a este periódico que estaban interesados en continuar regentándolo, a lo que el propio Alejandro apuntó que el Ayuntamiento "no ha querido renovar" la concesión. "Nos dijeron que lo tenía que dejar, que no había más prórrogas", afirmó.

 

El asunto viene del pasado, cuando les informaron de que tenían la idea de despejar la zona para que la Iglesia del Atrio de Santiago quedara despejada. A ellos y a la joyería Tremiño, que se encuentra pared con pared con la parroquia.

 

Así, la fecha final llegó el pasado 31 de diciembre. Ante la polémica generada, el concejal Antonio Gato, encargado de Patrimonio, aseguró que "no hubo solicitud de prórroga" y reconoció la versión de la ampliación de la concesión "por motivos de jubilación". "El dueño asumió sus obligaciones y desocupó el kiosco, por lo que ahora solo queda desmontarlo", señaló. En ese sentido, Alejandro explicó que tanteó cuánto sería el coste del desmontaje con otros establecimientos que han tenido que pasar por lo mismo, añadido a la circunstancia de "dejar el suelo como ahora"; en total, "cerca de 3.000 euros".

 

EN MANOS DE URBANISMO

 

La historia no termina ahí, y es que Gato apuntó que la decisión final está en manos de Urbanismo:. "Patrimonio ha hablado con el servicio técnico y se va a pedir un informe a Urbanismo para ver si conviene desmontarlo o dejarlo". Es decir, puede que no sea el fin de 'La Chata'.

 

El concejal dejó claro que, en el caso de mantenerlo, se sacaría "una nueva concesión con procedimiento público a la que tendría derecho la mujer de Alejandro o cualquier ciudadano que cumpla con los requisitos".

 

Fue en este punto donde la mecha del ya exdueño terminó de prenderse. Se mostró enfadado con la posibilidad y las palabras de Antonio Gato. "Como se les ocurra sacarlo a concurso, les denuncio a la voz de ya. Lo hago migas antes de que se meta alguien", expresó. Y es que Alejandro está convencido de que "si se montara uno, tendría derecho a una indemnización". "Di un dinero y lo he perdido", añadió.

 

Precisamente, Valladolid Toma La Palabra presentó el pasado mes de agosto una moción para recoger ideas sobre la reutilización de kioscos vacíos de la vía pública. Ahora la pelota está en el tejado de Urbanismo, cuyo concejal, Manuel Saravia, reconoció que todavía se están estudiando los casos de cada establecimiento y que el listado con cada caso particular de cada uno de ellos está por realizarse.