La pintura de Juan Pablo Sánchez
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La pintura de Juan Pablo Sánchez

Lo que más me llama la atención de la exposición “Ellos”  de Juan Pablo Sánchez  en  la Sala Teresa Ortega Coca de Palacio Pimentel, Calle Angustias 44. Valladolid,  es su delicada sobriedad cromática. Tiene uno la sensación,  cuando mira un cuadro,  de estar en la lejanía. Sus formas desdibujadas, sus horizontes planos, todo envuelto en una especie de bruma, de niebla matutina que lo desdibuja  todo.

 

En los cuadros de Juan Pablo Sánchez se pasea el aire y se estaciona la luz, por utilizar un verso de Francisco Brines. Sus colores se mezclan en la mirada del visitante y se transforman de manera sorprendente en volúmenes abruptos o ligeros donde todo es tranquilidad. Figuras y paisajes visionarios que requieren una mirada disciplinada para saborear el aroma que desprende esta estupenda exposición de pintura y escultura. Aquí todo resulta ser una especie de espejismo donde la persistencia hace acto de presencia y donde todo tiene la intención de perdurar en el recuerdo, ¿dónde si no?

 

Paisajes con figuras invisibles que uno mira y se recrea en las trasformaciones que suscita el engaño de los ojos que diría Muñoz Molina.  El tiempo que en esta era vulgar y ruidosa  que uno pasa dentro de la Sala Teresa Ortega Coca es un bien preciado y  se humaniza veraz, se hace presente a esta hora de la mañana que para más inri está vacía y la puedes disfrutar a tus anchas.

 

Porque lo más importante de una sala de exposiciones es la experiencia que provoca en el visitante. Juan Pablo Sánchez lo que quiere es despertar, obligar al visitante a salir de su mundo, de sus certezas y que se envuelva en las texturas, en los colores, en el horizonte diluido donde habita el silencio, el aire y la luz. Sobre todo la luz.

 

Tengo la impresión, después de pasear la exposición de JPS,  que está empeñado en buscar incesantemente el límite. ¿Qué límite, se preguntaran ustedes?  Nadie lo sabe, es imposible  saber que hay detrás de esa claridad opaca que nos propone el artista. La mayoría de sus cuadros  y sus esculturas  nos incitan a recorrer el camino del misterio, el camino de la utopía.

 

Al visitante se le invita a que el ojo de por sí tenga vida propia y que sea capaz de distinguir un azul de otro azul, un blanco de otro blanco, un negro de otro negro, desde lejos, a media distancia, desde cerca. Solo así será capaz de encontrar el consuelo en la pintura y en la escultura  de JPS.

 

In memoriam de Julio Esteban