La pandemia se suma a los “enemigos” del taxi en Valladolid

Parada de taxis en la calle de Duque de la Victoria.

El sector pasa por un nuevo bache con la crisis sanitaria, que ha sido especialmente notable en los días de ‘no Fiestas y Ferias’ de San Lorenzo

No hay que remontarse muy atrás. El año pasado durante los días de Fiestas de Valladolid y posteriores, los taxis iban y venían al Real de la Feria y se paseaban por la ciudad. Del mismo modo, un día como hoy se podía ver muchos de estos vehículos circular hasta altas horas de la madrugada devolviendo a sus casas a los más marchosos al salir de los locales de ocio nocturno. Este año la cosa ha cambiado.

 

A la continua lucha que mantiene el mundo del taxi con los VTCs se ha unido la crisis del Covid-19, una crisis que ha afectado a todos los sectores de una u otra manera y se ha hecho notar desde su llegada. Las limitaciones en la hostelería y en especial en el ocio nocturno han supuesto un duro golpe para los taxistas.

 

“Al final si un sábado por la noche no hay bares, pues no hay servicio de taxis. Esto es así, entonces claro que afecta”, explica un representante de una de las asociaciones de taxistas de Valladolid. “Dentro ya de todos los enemigos que va teniendo el taxi, este es uno de ellos, a las 1:00 horas cierra todo” añade el taxista.

 

Este trabajador, que ha preferido mantenerse en el anonimato, cuenta a TRIBUNA que durante el confinamiento mucha gente no pudo trabajar, “con lo cual los ingresos fueron cero”. Con respecto a la situación actual, hace referencia a la actividad económica, que, señala, “está recortada, con lo cual la actividad del taxi se encuentra bastante reducida”.

 

El periodo de ferias, durante y tras las Fiestas de San Lorenzo, es uno de los momentos del año en los que “más movimiento” de taxis hay en la ciudad de Valladolid. Este año la cancelación de esta celebración se ha notado considerablemente en el sector.

 

“Ha sido bastante desagradable, al final la gente tiene que hacer muchas más horas para sacar algo más, no mucho más porque no hay trabajo”, así resume este taxista “cómo afecta la pandemiaa este colectivo. “A algunos les va mejor y a otros peor”, añade que hay mucha gente que no sale a trabajar, pero que aquella que no se lo puede permitir, no tiene opción y “lo que antes hacía en x horas, ahora tiene que hacerlo en x horas más porque al final hay que llevar la comida a la mesa”.

 

¿Cómo se vislumbra el futuro del sector? El integrante de la asociación vallisoletana no encuentra una respuesta clara a esta pregunta, señala que el precio de las licencias de taxi es “el más bajo en años, la mitad que hace tres o cuatro años”.

 

Este futuro lo condicionan muchos aspectos, según explica el taxista: “El taxi tiene muchos enemigos y al fin y al cabo la gente se olvida de que somos un servicio público y tenemos que estar ahí”. Incide en que su oficio tiene “una parte de negocio y otra de servicio público”, y pide que las instituciones lo recuerden y les respalden “un poquito más”.

 

“Al igual que se apoya a los autobuses de una u otra manera, que se nos ayude a ser lo que somos y se nos trate como tal, porque al final somos servicio público para lo malo y no para lo bueno”, señala el trabajador del sector.

 

Concluye haciendo referencia al continuo enfrentamiento con los ‘vehículos de transporte con conductor’: “El taxi lleva una guerra que va a perder contra los VTCs porque éstos tienen infinitamente más beneficios”, conoce la posibilidad de reinvención ante este problema pero insiste en su función y en que se trate como tal: “la de un servicio público”.