La pandemia retrasa posibles mejoras y el voluntariado en la perrera de Valladolid

Una de las voluntarias que visitaba el Centro Canino Municipal, en verano de 2019. MICHELLE ORTEGA - Archivo

La Concejalía explica que la crisis ha “parado todo”, mientras los animalistas “son conscientes de ello” pero denuncian la “falta de transparencia” en el centro, que lleva un año sin permitir el libre acceso.

El Centro Canino Municipal de Valladolid cerró su libre acceso al público en agosto de 2019 debido a la propagación de enfermedades entre los animales. Algo que el servicio y la Concejalía de Salud Pública y Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento, responsable del centro, atribuían al contacto humano de las visitas de los voluntarios, mientras que las asociaciones animalistas, por el contrario, achacaban a la falta de higiene dentro del propio centro.

 

Un año después, la entrada a la perrera sigue limitada solo a aquellos que estén decididos a adoptar, pidiendo cita previa y pudiendo ver únicamente los perros que el servicio considere compatibles con ellos, sin posibilidad de conocer el resto de los animales del lugar.

 

Para poder retomar la actividad normal, el Ayuntamiento comentó en su día, cuando José Antonio Otero aún se encontraba al frente de la Concejalía de Salud Pública y Seguridad Ciudadana -dimitió en mayo de este año-, que regularía el voluntariado para que ciudadanos ajenos al centro pudiesen sacar a pasear, peinar o atender a los animales, un voluntariado que se venía reclamando desde hace tiempo por parte de colectivos como la Asociación de Voluntariado Animal (Volanvall), cuyos miembros acudían habitualmente a visitar a los perros del depósito.

 

Algo que a día de hoy sigue en espera. Y es que tanto esta regulación como la reapertura total de la perrera, se han visto truncadas en estos momentos “por la irrupción de la crisis sanitaria”, según explica el actual concejal, Alberto Palomino.

 

En este aspecto, Cristina Bedera, una de las responsables de Volanvall, señala la importancia de que esto no quede en el olvido. El interactuar con los animales, el darles cariño, es muy importante para ellos, tal y como recalca: “Es increíble el recibimiento y cómo se van socializando los animales y se acostumbran a una mano amiga”.

 

Se trata de algo beneficioso para ambas partes, tanto para los animales como para las familias que quieren adoptar ya que, como incide, “el ver a los perros, pasar por los pasillos, permite ese flechazo”, ese empujón hacia la adopción de alguno de los animales que esperan encontrar un hogar.

 

Centro Canino de Valladolid en julio de 2019. M. ORTEGA - Archivo

 

Nuria Nieto, coordinadora de la Asociación Animalista Libera! en Castilla y León, colectivo desde el que se ha demandado este voluntariado y otras mejoras en el centro, asegura que son “conscientes de la situación actual y saben que en estos momentos es complicado llevar a cabo la reapertura total del centro. Sin embargo, llamenta que sus propuestas siempre se vean retrasadas, sienten que sus esfuerzos son en vano:“Quieren que nos cansemos, hay veces que tenemos que levantar el pie del acelerador porque nos quemamos”.

 

“Todo se va ralentizando muchísimo en el tiempo, en octubre el servicio de la perrera nos envió el borrador para hacer un convenio de voluntariado, se lo devolvimos y aún no sabemos absolutamente nada. Un convenio que ya en la anterior legislatura enviamos y van a hacer ya dos años, no ha habido voluntad política para llevar a cabo las cosas”, subraya también Nieto.

 

Explica que llevan años luchando por los animales, pero que siempre hay “alguna excusa” por parte de las instituciones. Tanto ella como Bedera tienen esperanzas en el nuevo concejal, ya que hasta el momento han visto “una gran disposición por su parte" en las reuniones mantenidas, les "ha recibido bien".

 

Esperanzas que pusieron también en las anteriores legislaturas y que se vieron “constantemente”  truncadas por  “un servicio que lleva mandando allí desde hace 30 años”, explica la coordinadora de Libera! : “Quien manda no es el concejal, es el servicio, gobierne el color que gobierne, como es algo que parece no importar, creo que los concejales llegan y dejan ese apartado del Ayuntamiento en sus manos, como llevan tantos años gestionándolo les permiten continuar haciendo lo que quieran, que hasta hace cinco años era exterminar a los animales”.

 

“FALTA DE TRANSPARENCIA”

 

En cuanto al cierre de la perrera, desde la asociación animalista, tienen “claro que se hizo para evitar las críticas de la ciudadanía, ya no las críticas de los voluntarios o las de Libera!, todas, pues una vez que se cierran las puertas ya no se ve lo que hay dentro, entonces ya no se puede criticar, comenta Nuria.

 

“Falta de cuidado, limpieza de los perros a ‘manguerazos’ en pleno invierno, collares angostos, cheniles llenos de orina o heces porque los perros pasaban muchas horas solos”. Estas fueron algunas de las situaciones que las asociaciones aseguraron que veían en el centro y denunciaron en su día al servicio. Una de sus mayores preocupaciones es la de que cosas como estas puedan estar ocurriendo tras esas puertas ahora y no se pueda hacer nada. “Nos cuentan que todo va bien, hablan de los éxitos, de las cifras de adopción, pero no podemos verificar nada porque no lo vemos”, apunta Nieto.

Un perro del Centro Canino Municipal en julio de 2019. M. ORTEGA - Archivo

 

La conclusión a la que llega es la “falta de transparencia de un servicio que gestiona vidas”. Las asociaciones reciben “informaciones contradictorias” y quieren respuestas que no se demoren tanto en el tiempo, “mientras esperamos a que se ponga en marcha esa supuesta disposición, siguen entrando y entrando animales abandonados”.

 

“Son vidas, son víctimas”, la coordinadora de Libera! recalca que se está hablando de animales que han sido abandonados o maltratados y cree que se da una imagen de la perrera como un lugar “idílico” cuando se trata de algo “horroroso”. “El que la perrera de Valladolid sea una de las mejores instalaciones de España no quita que siga siendo una perrera”. Al mismo tiempo hace un llamamiento para que “se hagan campañas potentes contra el abandonoen lugar de limitar la actividad a “ofrecer al final del año unas cifras de éxito”.

 

Otros de los aspectos que preocupan a las asociaciones son el espacio de los perros, los horarios de la perrera y las esterilizaciones. Según Bedera, la perrera dispone de un amplio patio exterior, sin embargo, no ve que se utilice “podría ser casualidad pero la verdad es que paso a diferentes horas del día y jamás veo a un perro allí jugando, y teniendo 60 perros se tendría que hacer uso del arenero central y del grande”

 

En cuanto al tema de horarios, los voluntarios denunciaban el hecho de que los animales permanezcan solos “todas las tardes y los fines de semana”, ya que el personal solo acudía al centro de lunes a viernes por las mañanas. Esta era una de las razones por las que “los animales permanecían tanto tiempo solos,  junto a sus heces y orines”. En este sentido, Alberto Palomino indica que “la idea es ampliar estos horarios y hay un nuevo veterinario que está a punto de incorporarse, pero está todo un poco a la espera de lo que pase”.

 

Igualmente, Nieto incide en que “la  actividad de los veterinarios tras el estado de alarma, según el decreto, se podía llevar a cabo, y los animales están saliendo sin esterilizar”. Palomino, por su parte, asegura que esto es a consecuencia de un retraso por la cuarentena: “se nos acumuló el asunto de los yorkshires porque eran muchos de golpe y ahora mismo con un solo veterinario no damos abasto para cubrir con todos los animales que hay, hay digamos una lista de espera para esterilizar”.

 

“Todo está parado debido a la situación del coronavirus”, concluye el concejal. Algo que a la voluntaria de Volanvall le parece “la perfecta excusa” para demorar aún más los asuntos.

 

Aun así, como se comentaba en líneas anteriores, tienen grandes esperanzas en recibir apoyo por parte de la nueva cabeza de la concejalía. “Siempre que hemos cambiado de concejal hemos tenido la esperanza de que tenga un mínimo de empatía con los animales. Para que uno haga algo tiene que creer en ese algo, y nos falta esa parte, el creer verdaderamente que la protección animal es importante y no simplemente preocuparse por no quedarnos desfasados respecto a otras provincias”, concluye Cristina.