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La otra cara del concierto de OT: Quince horas de espera para ver en primera fila a Cepeda

Tres vallisoletanas hacen guardia desde las ocho de la mañana para coger posiciones. Un grupo de madrileñas y toledanas acamparon toda la noche.

¿Merece la pena esperar durante casi 15 horas al sol para estar en la primera fila del concierto de Operación Triunfo? La respuesta es sí. No lo decimos nosotros, lo dicen los centenares de jóvenes que permanecieron desde primera hora de la mañana en la Plaza Mayor de Valladolid para coger posiciones.

 

La historia más llamativa es la de un grupo de seis adolescentes llegadas de Madrid y Toledo, que ni cortas ni perezosas, montaron su campamento en la noche del pasado viernes, casi cuando Los Pichas finalizaron el concierto inaugural.

 

El resto de jóvenes madrugaron este sábado para poder estar cerca de sus ídolos. Marina Ortega, Andrea Pelaz y Desireé Arcos son tres jóvenes vallisoletanas. Cuando se enteraron que Aitana, Cepeda, Roi Méndez, Ana Guerra y Agoney, cinco de los triunfitos, estarían en fiestas en Valladolid decidieron que tendrían que estar en primera fila, sacrificio incluido: el llegar antes de las ocho de la mañana, aguantar el cansancio, el sol de justicia y casi quince horas de espera.

 

“Al final ha merecido la pena”, decía Marina, que entre grito y grito, a la salida de los cinco cantantes bajo la sintonía de Operación Triunfo atendía a Tribuna de Valladolid. “Es la segunda vez que los vemos. Ya estuvimos en León”, dice, al tiempo de suspirar por Cepeda. “Es el que más nos gusta”.
Hora y tres cuartos después, Marina, Andrea y Desirreé abandonaban, junto al resto de 24.000 personas, la Plaza Mayor. Afónicas, cansadas… pero con una sonrisa imborrable: la de haber estado a pocos metros de sus ídolos musicales.