La OSCyL cierra en el claustro de San Francisco de Rioseco su gira 'La Sinfónica Inspira'

La actuación de la OSCYL de este domingo.

Ha sido la última actuación en la provincia vallisoletana tras los conciertos de Tordesillas y Valladolid

La Orquesta Sinfónica de Castilla y León (OSCyL) ha cerrado este domingo su gira 'La Sinfónica Inspira' en el Claustro de San Francisco de Medina de Rioseco, en Valladolid. Ha sido la última actuación en la provincia vallisoletana tras los conciertos de Tordesillas y Valladolid y la última en el marco de una gira por la Comunidad que comenzó el pasado 8 de julio en Villafranca del Bierzo (León).

 

Elgar, Peter Warlock y Franz Schubert han protagonizado el repertorio del ensemble, bajo la batuta de Alejandro Climent. La gira ha llevado a los escenarios de 15 localidades de Castilla y León 16 actuaciones con las que la sinfónica recuperaba su actividad presencial. El ensemble dirigido por el fagotista Alejandro Climent e integrado por más de una veintena de músicos de la OSCyL protagonizó la tercera parada en la provincia vallisoletana y última de la gira 'La Sinfónica Inspira'.

 

De esta manera, el Claustro de San Francisco de Medina de Rioseco ha acogido un programa diseñado con obras de Elgar, Peter Warlock y Franz Schubert. Del primero, compositor británico, el público pudo escuchar su 'Serenata para cuerdas en mi menor, op. 20', una pieza juvenil en la que da muestra del creador en el que se convertiría en su madurez y de la que destaca el larghetto central.

 

De Warlock, fallecido prematuramente a los 36 años, el ensemble acercó al público su 'Capriol Suite', basada en un manual de danzas renacentistas que demuestran su interés por la música antigua. El recital concluyó con la 'Sinfonía n.º 5 en si bemol mayor, d 485', una de las más famosas de Schubert y considerada un prodigio de sencillez, claridad y melodismo.

 

La OSCyL reanudaba el pasado 8 de julio en Villafranca del Bierzo su actividad de conciertos presenciales bajo las medidas de seguridad y distanciamiento que exige la nueva realidad por la crisis de la COVID-19, en espacios abiertos o con aforos limitados.

 

Su regreso a los escenarios se compatibiliza con las actividades online que desde el mes de abril han permitido a la formación sinfónica mantener el contacto virtual con sus seguidores a través de una programación de calidad adaptada a la situación.