La ocupación de viviendas, un problema presente en la ciudad y no solo en pueblos de Valladolid

Un cartel en una finca contra los ocupas. TRIBUNA

Varias inmobiliarias aseguran que aunque hay más problemas en municipios de la provincia, la ciudad es igualmente un foco de atención

Las ocupaciones ilegales de inmuebles que se encuentran en venta o alquiler son un problema tanto para las agencias como para los vecinos de las zonas afectadas. Zonas que, según cuentan algunas inmobiliarias de Valladolid, también se encuentran en la propia capital de provincia y no solo en municipios, como ha sido el caso de Santovenia de Pisuerga.

 

Este problema se suele dar más en barrios en los que el nivel de vida es algo más bajo, sobre todo por la zona de Pajarillos o la zona de Delicias, hay determinados lugares en los que hay más actividad”, explica Flor María Ramos, de la agencia inmobiliaria Agcinmo. Sin embargo, “a veces te sorprendes y en viviendas que están más en el centro, donde piensas que no hay riesgo de ocupación, también ocurre”.

 

Julio De Fuentes, de Finvall, gestión inmobiliaria, no daba tiempo atrás demasiada importancia al problema de la ocupación en Valladolid, ya que no veía que pudiera ser tan preocupante como ha ocurrido en otros lugares de España. Sin embargo, ahora se ve “en la obligación de recular” su planteamiento inicial debido a las “evidencias”.

 

Habla de la ocupación como una especie de moda que “en otras ciudades ya estaba al orden del día y al final también ha llegado a Valladolid, más tarde, pero por desgracia ha llegado, como ha pasado en Zaratán o en Santovenia y ahora vienen a Valladolid capital”.

 

Por su parte, Arturo Villada, de la inmobiliaria Don Sancho, cuenta su única pero intensa experiencia con ocupas: “Teníamos un piso de un particular que se iba a firmar y tres días antes se ocupó, no hubo manera de echar al inquilino hasta transcurridos dos años”. La vivienda acabó destrozada y a la imposibilidad de venderla durante ese tiempo, se le unió el problema de tener que arreglarla y pintarla completamente, “la pérdida fue grande”.

 

RIESGO DE OCUPACIÓN TAMBIÉN EN ZONAS NO CONFLICTIVAS

 

Aunque su experiencia con ocupas ha sido, “gracias a Dios, bastante inexistente”, desde Finvall, cuentan que durante el pasado ves ha  tenido que vivir la ocupación de una promoción ubicada en Parquesol cuya venta iniciaron hace aproximadamente 15 años. Hasta entonces, aunque no se hubiese dado la ocupación propiamente dicha, tuvieron que acudir a la policía porque se llevaban “calefacciones, tuberías, cableados, calderas, etc., dejando la casa como un solar”.  

 

Los vecinos, señala el responsable de Finvall, se movilizaron ante el problema creando “patrullas de vigilancia” por Parquesol. Una zona que al no ser conflictiva, no se esperaba que fuese a ocurrir lo sucedido.

 

Flor, cuenta que en Agcinmo tienen problemas también en una vivienda de la zona de la Pilarica, donde “salen unos ocupas y entran otros”. Todo esto dificulta la venta o alquiler de estos inmuebles. Ambos señalan que la ocupación suele afectar más a las viviendas de entidades bancarias que a las de particulares, quizá porque “el hecho de que no haya un particular pendiente facilita más la ocupación”.

 

PROBLEMAS EN LA VENTA Y ALQUILER POR OCUPACIÓN

 

“Las viviendas ocupadas suelen retirarse por norma general hasta que se soluciona el problema”, Flor comenta la dificultad de vender una casa en estas condiciones. Para evitar la ocupación, tanto Agcinmo como Finvall tienen cuidado a la hora de anunciar la venta o alquiler de una casa.

 

“Al colocar el cartel de la venta sí que algún propietario nos ha hecho algún tipo de comentario por miedo a ese efecto llamada para los ocupas al estar la casa vacía. Julio explica que no han tenido constancia de que fueran los mismos ocupas los que llamaran o visitaran alguna vivienda para observar las facilidades de entrada o para asegurarse de que no estaba habitada.

 

Arturo, sin embargo, asegura que en Don Sancho sí que les ha ocurrido esto con viviendas de entidades bancarias. “No te das cuenta y te dejan una ventana o una puerta entreabierta para entrar después. Aunque por suerte los comerciales siempre han acabado enterándose y no ha habido problemas mayores.

 

Flor comenta que han tenido sospechas, pero no la certeza de que así haya sido. En todo caso, este problema como señalan ambos, afecta al interés de los clientes y a los precios. Algo que suele ocurrir de manera habitual en algunas zonas conflictivas pero que con la ocupación se intensifica.

 

Julio concluye que se trata de una situación “nueva” en la ciudad. Especialmente le preocupa que esto se convierta en una especie de “mafia”, ya que, a través de vecinos afectados, ha llegado a sus oídos el rumor de la existencia de un gestor, un controlador de estas ocupaciones, “que se encarga de organizar las ocupaciones con dinero de por medio”. Algo ilegal que limita el derecho a la propiedad.

 

Y algo que indigna a muchos, puesto que es un problema real que afecta de manera considerable tanto a entidades bancarias como a particulares, como se ha podido comprobar. “La ley no hace nada, hacen más los particulares, los conocidos y los propios vecinos que la propia justicia, que hace más por los ocupas que por los propietarios”, apunta Arturo.