La nueva normalidad para los socorristas de piscina

Olga Arias, Víctor Rodríguez y Miguel Anguita cuentan su experiencia con las adaptaciones que se han realizado ante el COVID-19.

Gel hidroalcohólico, control de temperatura y desinfección de las zapatillas, estas son algunas de las medidas que se han tomado en las piscinas de Valladolid y provincia ante la pandemia. Los socorristas han explicado otros cambios con respecto a años anteriores, como el uso del balón de oxígeno en lugar de realizar la maniobra del “boca a boca” en caso de parada respiratoria. Además, para el control de la distancia de seguridad, se han establecido parcelas y se ha reducido el aforo del vaso.

 

“A pesar de la situación tenía muchas ganas de volver al trabajo”, ha comentado Olga Arias, que lleva ya 13 temporadas como socorrista en las piscinas de Villalón de Campos. El COVID-19 tampoco ha frenado a Víctor Rodríguez y Miguel Anguita, socorristas del Cdo. La Almendrera (Arroyo de la Encomienda) y de la comunidad de vecinos de Montesol (Parquesol), respectivamente. Víctor tenía claro que quería trabajar y que iba a “tomar las medidas necesarias para acabar el verano sano y salvo”. Miguel estaba “rezando para que se abriesen las piscinas para poder trabajar y ganar dinero”.

 

Las zonas de césped se han delimitado con parcelas. Al entrar en el recinto de las piscinas de Villalón, como cuenta Olga, “se toma la temperatura a los usuarios y si ésta supera los 37 grados no se les permite acceder”, también se desinfecta el calzado en una alfombra preparada para ello. Según la socorrista, el Ayuntamiento de Villalón de Campos “ha puesto todo su esfuerzo y trabajo para garantizar el servicio del ocio del verano en el municipio”.

 

En Montesol, como explica Miguel, los vecinos deben enseñar su carnet de piscina para controlar que no entre nadie que no resida en la comunidad. Víctor señala también algunas de las tareas que debe realizar para asegurar la actividad en la piscina de Arroyo, como “controlar de manera más exhaustiva el aforo y la limpieza de algunas superficies como las escaleras, barandillas, sillas y mesas; así como la desinfección del puesto de trabajo entre turno y turno”.

 

Respecto al tema de la mascarilla, Miguel apunta que “al no ser una piscina cerrada, la gente decide si llevarla o no siempre que se respete el distanciamiento social”. Él y Olga aseguran que los usuarios de las instalaciones en las que trabajan están concienciados con la situación y respetan las nuevas medidas. Sin embargo, Víctor cuenta que, aunque al comienzo del verano la gente se comportaba de manera responsable, según han ido pasando los días se ha ido descuidando: “sí es verdad que en zonas como el césped la gente intenta mantener las distancias, pero en el momento en que se meten en el agua es como si el COVID-19 no hubiera existido”.

 

Los tres socorristas están al tanto de las recomendaciones indicadas por la Federación Española de Salvamento y Socorrismo ante la pandemia, sobre medidas de higiene o pautas sobre cómo actuar en caso de emergencia, como puede ser una parada cardiorespiratoria. “Desde la Federación nos han indicado, como medida de precaución, que no hagamos el llamado “boca a boca”. Sino que, realicemos las 30 contracciones y las 2 insuflaciones las hagamos con un balón de oxígeno si lo tenemos o en caso de no tenerlo, no las hagamos”.

 

Olga afirma que su objetivo del verano es “asegurar y garantizar la seguridad de los usuarios con el disfrute de un verano atípico”. Para ello, los trabajadores de las piscinas se han adaptado a las nuevas medidas de seguridad, sin embargo, como dice Víctor, “hay cosas que están dentro de la responsabilidad de cada uno”. Aclara también que “cuando un socorrista te dice algo es por tu bien y por el bien del resto de los usuarios, las normas no están hechas para fastidiar a nadie sino para garantizar el bienestar y la salud de todos”.

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