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La novata Francia sonroja a la heptacampeona de Europa

Alla marca el 1-2. UEFA

España, en su debut en el Euro 2018 de Eslovenia, cedió un inesperado empate ante 'les bleus' (4-4) y tendrá que disputar su primera final ante Azerbaiyán para pasar a cuartos.

RICARDINHO, PROTAGONISTA

 

El mejor jugador del mundo, el portugués Ricardinho (en el Movistar Inter), ha vuelto a brillar. Al igual que lo hizo en la Euro de Serbia 2016, con un golazo en su primer partido que dio la vuelta al mundo, en este 2018 repitió. La estrella lusa anotó de rabona el gol que sentenciaba su partido ante Rumanía, en el grupo C.

 

Otra de las favoritas, Rusia, también falló en su debut en esta Euro y cedió un empate ante Polonia. Falta por saltar a la cancha de Liubliana la otra gran favorita, Italia; y también Kazajistán, selección candidata a poder discutir el liderazgo a cualquier equipo.

El sueño de España ha comenzado con una pesadilla. El debut este miércoles 31 de enero en la Euro 2018 de la siete veces campeona de Europa -y vigente poseedora del título- se ha visto enturbiado por la novata Francia, debutante en la máxima competición continental.

 

España comenzó firme, dominante. Las dos estrellas de campeona del mundo en el pecho impresionan y esta selección tiene el respeto ganado en todos los pabellones del mundo. Los franceses esperaban en su cancha y trataban de defenderse de los primeros intentos de su rival, agazapados, a la espera de cazar algún balón largo con el que poder hacer daño. José Venancio López apostó de inicio a lo seguro, con Sedano, Ortiz, Pola, Rafa Usín y un Adolfito que llega a esta competición en un excelente estado, y aunque tuvieron sus ocasiones no lograron hacer daño.

 

En cambio, en una de las pocas que tuvo Francia, logró premio. Más bien regalo, el de Marc Tolrá que propició que A. Mohammed se plantase solo ante Sedano y venciese en el mano a mano. Saltaba la sorpresa en Eslovenia, y a partir de ahí, el equipo galo se envalentonó. Una selección con buena condición física, con destellos de calidad individual, y que mejora a pasos agigantados en la táctica -gracias en parte a los entrenadores españoles que han desembarcado en los últimos años en su incipiente liga-.

 

España no acababa de ser España, y se aferraba a las acciones de Solano, en el pivote. Faltó fluidez, faltó velocidad en el movimiento de balón, faltó valentía en el uno contra uno, también presencia ofensiva, e incluso algo de ambición en la presión. No obstante, el combinado nacional no está en la cima por casualidad, y en una de esas jugadas bien trenzadas llegó el empate, con Álex cediendo de planta en el borde del área para que Adolfo marcase el 1-1 en el ecuador del primer acto. Lejos de iniciar la remontada, Francia en una buena acción colectiva culminó el 1-2 y al filo del descanso, a falta de 30 segundos, un córner botado por Bebe fue desviado por el defensor francés para llevar las tablas.

 

AL RESCATE DE UN PUNTO

 

Tardó 13 segundos Francia en volver a ponerse por delante, más listos que los defensores españoles para que Mouhoudine anotase a puerta vacía el 2-3. Y en un contrataque, en el minuto 26, el capitán Carlos Ortiz se introdujo el cuarto tanto en su propia portería. El partido se ponía cuesta arriba, aunque Solano, unos segundos después, desvió un disparo de Sergio Lozano para acortar la diferencia.

 

Pasaban los minutos y España no daba sensación de hacer daño de verdad a una defensa bien armada como la de Francia, motivada ante la perspectiva de poder derrotar a la campeona en su primer partido en un Europeo. A falta de cinco minutos Venancio alineó portero jugador y encontró la recompensa en el 38, con un gol de Bebe al aprovechar un mal control de un rival dentro del área. Aunque el gol no puede ocultar que, también en el juego de cinco, España debe ganar en mordiente.

 

La heptacampeona de Europa, tras el gol, volvió a situar a Sedano bajo palos aunque rectificó el seleccionador para, a falta de un minuto y tras un tiempo muerto, preparar la estrategia de nuevo con portero-jugador para ir a por la victoria. Pero esta no llegó, España tuvo que lamentar el empate, y Francia disfrutar de, en su caso, un dulce debut.

 

El domingo 4 de febrero, a las 20:45, España se enfrentará a Azerbaiyán en el último partido del grupo D, una selección peligrosa especialmente por su juego de cinco. Para entonces ya se sabrá el resultado del partido entre franceses y azeríes, aunque la Roja debe ser ajena a eso y pensar en una victoria que sirva para reconducir el rumbo hacia la octava corona y mandar el mensaje: la campeona está aquí.