La noche en que 67 personas fueron desalojadas y multadas por una macrofiesta en un piso de Valladolid

El número 5 de la calle Simón Aranda de Valladolid, en la actualidad. JUAN POSTIGO

La fiesta, digna de una de las más locas películas americanas, supuso el lanzamiento de vasos y objetos por las ventanas en la calle Simón Aranda hasta que llegó la Policía, que tuvo que cortar la calle

Fue digno de alguna de las películas americanas más locas, más 'desfasadas', una auténtica barbaridad para un pequeño piso del número 5 de la calle Simón Aranda, en pleno centro de Valladolid. Todo se remonta a la madrugada del 9 de marzo de 2014, cuando una vivienda de estudiantes decidió organizar un auténtico desmadre en forma de fiesta universitaria que terminó, ojo, con 67 personas desalojadas y multadas y la calle cortada para evitar males mayores dado que los jóvenes, por supuesto con la música a reventar, lanzaron incluso vasos y objetos contundentes desde el edificio hacia la vía pública.

 

La historia, es cuanto menos, digna de ser contada. Según contaban los propios vecinos al día siguiente la fiesta, que bien podría asimiliarse a la de la película 'Proyect X', arrancó a media tarde. Poco a poco, y con el paso de las horas de la tarde del sábado, fue escuchándose cómo llegaba más y más gente al piso estudiantil en el que, lógicamente, también fue creciendo el tumulto.

 

Hasta que se fue de las manos. Los vasos y objetos domésticos empezaron a volar hacia la carretera y hacia el Colegio Lasalle, justo enfrente, en torno a la medianoche, cuando se llevaban ya cinco o seis horas de desmadre. La música a todo trapo. Gente por los pasillos. Los vecinos, asustados, arrancaron una oleada de llamadas a la Policía y al 112 para tratar de detener algo que podía terminar en catástrofe.

 

A PIE DE CALLE

Se da la circunstancia, además, de que la enajenación transitoria se estaba dando en el 1ºF, lo cual implicaba estar prácticamente a pie de calle. Poco tardó en personarse la Policía Municipal a la puerta de la vivienda... con nulo resultado al principio. Se tardó casi dos horas en imponer orden. "En reiteradas ocasiones, los denunciados hicieron caso omiso a los requerimientos de los agentes, ni bajaron la música, ni abrieron la puerta y continuaron con su vocerío desde el balcón, llegando incluso a insultar y amenazar a los policías", llegó a emitir en un comunicado al día siguiente la Policía de Valladolid.

 

Cuando finalmente la autoridad consiguió acceder al piso lo que se encontró dentro no tenía nombre. Horas y horas de casi 70 jóvenes desatados -el arrendatario del piso tenía 23 años- habían dejado el espacio en un estado deplorable, por no hablar de lo que les costó a los agentes poner orden entre semejante multitud de gente.

 

Uno, dos, tres, cuatro... y así hasta 67 personas fueron saliendo una tras otra por la puerta para ser identificados por la Policía y quedar denunciados como autores de una infracción de la Ordenanza de Protección de la Convivencia Ciudadana - lo cual estaba sancionado con 750 euros por cabeza-, por la "emisión en vivienda ruidos que alteren la normal convivencia", según relató también la Policía.

 

Según las investigaciones pertinentes, que permitieron alcanzar varias conclusiones, entre ellas la de que al menos todos los participantes eran mayores de edad, también se extrajo que este pequeño reducto explosivo se había organizado en días previos a través de las redes sociales. ¿Mereció la pena semejante fiesta por cientos de euros de multa? Solo 67 personas podrían responderlo a día de hoy.