Cyl dots mini

La narración infinita

Aquí, en el Museo Nacional de Escultura se puede gozar de un placer estético profundo. El goce te aleja del peligro de la muerte y pone en banderola el sentido de la vista que no da abasto. El término 'gozar' procede del término latino 'gaudere', que significa satisfacción íntima. Nada que ver con ningún trofeo de pádel ni entrega de premios.

FICHA TECNICA: Valladolid. Museo Nacional de Escultura. Colegio de San Gregorio. Cadenas de San Gregorio. El Rincón Rojo. En torno a una obra de Alejandro Carnicero. Difundir la cultura de la estampa. Hasta el 30 de junio de 2018

 

Son las diez de la mañana y el Museo Nacional de Escultura abre sus puertas. La arquitectura insinuante se expande majestuosa ante los ojos del visitante. ¿Dónde está el Museo de Escultura? Es lo primero que preguntan los turistas cuando llegan a Valladolid y dejan las maletas en el hotel. Esta mañana tengo previsto fijar la mirada en El Rincón Rojo. Claro, que el paseo por el Claustro es obligatorio. Tienes la sensación de estar fuera del tiempo. El silencio a esta hora arrulla y arrastra al visitante que le transporta a un lugar imaginario y no sé por qué me acuerdo de Humberto Eco y su libro El Nombre de la Rosa.

 

Una especio de huella petrificada se apodera de ti, mientras vas mirando furtivamente por los cristales y aparecen la figuras de Juni, Fernández y Berruguete. Tengo la sensación de haber sido invitado a un baile de máscaras. La máscara como objeto, como propósito para ocultar la identidad. La máscara como protección para proteger la verdadera personalidad.

 

Llego al Rincón Rojo. Contemplar la imagen de La Piedad es otra vez mentar el misterio de lo insondable y no puede uno por menos que ponerse melancólico. Resulta inevitable estar bajo ese techo y no saber. No saber de quién es esa maravilla que esta acristalada a pruebas de balas. No es necesario. Esta obra recuerda al visitante que este momento dentro de unas horas se perderá como lágrimas en la lluvia.

 

Hay más cosas en este Rincón Rojo dignas de ser miradas y observadas. El trabajo de Alejandro Carnicero es cita imprescindible para todo amante del arte, que, además saldrá más instruido sobre el grabado, al serle iluminadas sus dudas. Merece la pena.

Noticias relacionadas