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Valladolid

La música que da cuerda al mundo

Palabras contra el olvido

La crítica cultural de Ágreda.

Publicado el 07.02.2019

El concierto que nos ha ofrecido la Orquesta Sinfónica de Galicia en la Sala Sinfónica Jesús López Cobos del CCMD ha sido un gran éxito. Lo que hemos presenciado ha sido algo más que un concierto de música clásica. La Sinfonía nº 2 de Rajmáninov nos ha descubierto una verdad que hay que resguardar. La verdad de la primera vez. 

 

El director de la Orquesta Sinfónica de Galicia Dima Slobodeniouk tiene manos de pívot de la NBA y los movimientos que realiza, si tienes la suerte de verle de cerca, permite una comunicación inmediata con los componentes de la orquesta y con el público. Automáticamente te sientes contagiado por la emoción que trasmite  y quedas fascinado. Ten la seguridad que ya  vas a “entender no entendiendo”, como decía José Ángel Valente.  

 

Lo que están viviendo los músicos, -se nota- llega también al público. El insondable subterráneo que se esconde bajo la pasión de Tapiola de Jean Sibelius es excepcional, contagiosa y en algunos momentos hasta cruel. Te hace pensar. Pensar porque sabe contar aquello que nos pasa a todos.

 

Escuchar la Sinfonía nº 2 de Rajmáninov resulta un placer físico, tiene perfume en todos los movimientos. Mientras la escuchamos somos conscientes  de que estamos alejados de los peligros, de la vulgaridad, de las llamadas del móvil, de los gritos, de los personajes sórdidos que pueblan de pesadillas las televisiones y las redes sociales, del vecino,  de los insultos… de todo.

 

Por estas razones la música que se escucha esta noche sirve de refugio, de metáfora para refugiarse en un mundo interior y allí ejercitar el espacio de las emociones y sentimientos y poder sumergirte  con tus obsesiones particulares que no importan a nadie , excepto a ti.

 

No hace falta militar en ninguna organización para ser  arqueólogo del tu mundo interior. Ni surrealista, ni seguidor de Mallarmé o Merleau-Ponty. Basta con dejarte llevar por el sonido de la OSGgalicia y tener un poco de sensibilidad  para perseguir esa máxima “conócete a ti mismo” y déjate de monsergas.

 

Musicalmente hablando la OSGgalicia nos ofreció un concierto exacto de pegada, preciso  en su duración, y una sabia intensidad de sonidos que lo convirtieron en algo entrañable que hay que agradecer.

 

Dima Slobodeniouk, su director, aportó a los espectadores una experiencia única y enriquecedora. En definitiva un momento de paz hermoso.

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